Kiko Rivera, primogénito de Isabel Pantoja, siempre ha nadado en la abundancia. Sin embargo, a día de hoy, a pesar de sus vacaciones de lujo en Canarias, se queja de su mala situación económica. Rivera siempre ha sido muy de “su gente”, esto es, él mismo ha reconocido públicamente que le gusta pagar siempre a sus amigos. Una forma de demostrar que está forrado -a nivel psicológico, daría para analizar si existe un cierto sentimiento de soledad e inseguridad en el joven-. No le duelen prendas en reconocer que ha sido un derrochador. Lo hizo en Gran Hermano, donde reconoció que había llegado a ganar casi 5 millones de euros. ¿Dónde está ahora esa fortuna? Seguimos los hitos que llevaron a Kiko Rivera a la ruina.

ASÍ EXPLICA KIKO RIVERA SU ADICCIÓN A LAS DROGAS

Entre las grandes sangrías a sus cuentas, a pesar del reclamo que suponía para las discotecas, se encontraban las drogas. Hace unos años, Kiko Rivera reconocía que sus mayores deudas se debían a su adicción a las drogas. Para él, los estupefacientes eran la única forma de aguantar el ritmo de “trabajo” que suponía responder a todos los bolos que le pedían y mantener su nivel de vida. “Veía que no podía aguantar el ritmo y entonces empecé a consumir estupefacientes para permanecer despierto y poder trabajar”, explicaba en Semana. A todo ello se le unieron las malas compañías, según él. Años más tarde se sometió a un proceso de desintoxicación en una clínica privada que también le costó un dineral.

Adicción a las drogas