María Teresa Campos es una mujer muy envidiada, y no precisamente por sus mansiones ni por su familia. Su pareja, Edmundo Bigote Arrocet es un hombre muy atractivo. Su relación se inició en el 2014, y fue el bombazo de aquel año. Nadie apostaba por aquella historia de amor, ni siquiera sus hijas. Han transcurrido cuatro años desde entonces.  Y no todo parece del color de rosa con el que pintaba los árboles secos del chalet de su novia.

Un hombre con mucho “peligro”

Ocho años más joven que la presentadora, a sus sesenta y siete años Edmundo no está como un tren, sino como un cohete a punto de despegar. El atractivo chileno tiene un enorme éxito entre las mujeres.  Y el mundo le queda pequeño. Hijo de padre español, catalán para más señas, y madre hispano alemana, con orígenes vascos, tiene una genética perfecta. A los sesenta y siete años, diez menos que María Teresa Campos, Bigote Arrocet se encuentra en plena forma. Y no son pocas las mujeres que lo consideran un hombre muy deseable. María Teresa tiene que andarse con cuidado.