Su mutua animadversión viene de lejos. ¿Qué pasó entre ellas para que acabaran como el perro y el gato? ¿Por qué Letizia y su cuñada, la infanta Cristina, no se soportan? Sigue leyendo, te lo contamos todo a continuación.

Letizia, al borde del desmayo

> Casa Real tiene capada a la reina y la obligan a medir sus palabras. Es por esto que Letizia tiende a comunicarse con gestos y actitudes, en ocasiones mucho más reveladoras que el lenguaje verbal. Así ocurrió durante el bautizo de Irene Urdangarín, donde no se molestó en disimular su enfrentamiento con la madre del bebé, la infanta Cristina. “Letizia era un poema. No se levantó de la silla, se abanicaba continuamente, le brillaban las sienes, cuando posó en grupo se le hundieron los tacones en el césped y estuvo a punto de caerse”, señala Pilar Eyre en su columna de Lecturas.

Su rostro hablaba por sí solo y era tan evidente que se sentía incómoda en el bautizo de su sobrina que hasta los invitados se percataron de que algo no iba bien. De hecho, llegaron a temer por su integridad… “Tenía un rostro tan angustiado que uno de los invitados me dijo que temió que fuera a desmayarse”, apunta Pilar Eyre.