La infanta Cristina ya no es aquella mujer que confiaba ciegamente en su marido y estaba entregada a él en cuerpo y alma. La infanta se está tomando con tranquilidad la estancia de Urdangarín en prisión. Si en los primeros tiempos ir a visitarle era su prioridad, ahora todo es diferente. Cristina está muy cómoda en Ginebra. Ha empezado una nueva vida y en ella no hay lugar para el padre de sus hijos. Te lo contamos todo a continuación.

Cristina, Iñaki y el Rey

Infanta Cristina

> La infanta Cristina está atravesando uno de sus momentos más felices. Ha recobrado la tranquilidad de espíritu. Ser una más en la familia era algo que anhelaba y ha llegado. No ha sido fácil porque el caso Urdangarín pesa como una losa. Ha sido el colofón a una serie de desmanes que acabaron con la abdicación de don Juan Carlos. En Casa Real no eran ajenos a los tejemanejes del ex duque de Palma y parece que el rey emérito tuvo un papel activo en el asunto echando manos de sus contactos para favorecer a su yerno.

La voracidad económica de Urdangarín dio al traste con un presente prometedor donde era innecesario recurrir a ciertos comportamientos para llegar a fin de mes. Sin embargo, la ambición mató al gato. Mientras tanto, la infanta Cristina disfrutaba de la bonanza económica sin preguntarse de dónde provenía el dinero que entraba en casa. En el juicio alegó ser ajena a los movimientos de su marido. Don Juan Carlos movió los hilos para que su hija no fuera condenada y la salvó.

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