El ex jugador de balonmano goza de su primer permiso penitenciario tras ser condenado a cinco años y diez meses de prisión por su implicación en el Caso Nóos. Aun así, Iñaki Urdangarín atraviesa un profundo bache del que no podrá salir tan fácilmente. Mientras, su mujer, doña Cristina de Borbón, recupera poco a poco la normalidad y su agenda social vuelve a estar repleta de eventos y fiestas. La infanta se ha cansado de sufrir y quiere retomar las riendas de su vida, con o sin su marido.

La infanta Cristina elige a su familia

Casa Real

> Al parecer, el divorcio sería una condición indispensable que Casa Real habría impuesto a doña Cristina para volver a contar con ella. El exilio que sufrió de parte de su propio hermano, impuesto por doña Letizia, todavía pesa a la infanta y estaría dispuesta a firmar la separación de Urdangarín con tal de recuperar su posición dentro de la Corona. De hecho, se ha estado especulando mucho acerca de los planes de la Borbón de regresar a Madrid cuando sus hijos pequeños, Irene y Miguel, concluyan sus estudios en l’ Ecole Internationale de Ginebra.

De momento, ha sido Juan Valentín, el mayor de los hermanos Urdangarín, el que ya se ha dejado caer por la capital para empezar a preparar la puesta en libertad de su padre, que se prevé para finales de este año. Por su parte, la infanta no está dispuesta a volver a poner su vida patas arriba por culpa de su marido, y todo apunta a que permanecerá en Ginebra incluso cuando a Iñaki se le conceda el tercer grado. El matrimonio hace aguas por todas partes, y según varios expertos en realeza, es solo cuestión de tiempo que doña Cristina siga los pasos que su hermana dio en su día con Jaime de Marichalar.