El ex jugador de balonmano goza de su primer permiso penitenciario tras ser condenado a cinco años y diez meses de prisión por su implicación en el Caso Nóos. Aun así, Iñaki Urdangarín atraviesa un profundo bache del que no podrá salir tan fácilmente. Mientras, su mujer, doña Cristina de Borbón, recupera poco a poco la normalidad y su agenda social vuelve a estar repleta de eventos y fiestas. La infanta se ha cansado de sufrir y quiere retomar las riendas de su vida, con o sin su marido.

El peor momento de Iñaki

> Que sí, que Urdangarín goza de una concesión especial que le permite salir de la Cárcel de Brieva dos días a la semana para realizar trabajos voluntarios en el Hogar Don Orione, una institución, por cierto, muy ligada a doña Sofía. Aun así, su ingreso en el centro penitenciario le ha pasado factura y el ex jugador de balonmano atraviesa ahora uno de los peores momentos de su vida. “Todavía tiene muchos problemas a nivel emocional. Él en la cárcel no lo estará pasando bien”, explicó Paloma Ramón Rubio, experta en lenguaje no verbal, a Jaleos. Además, por mucho que pague su deuda con la sociedad, su apellido se ha manchado para siempre y será muy difícil olvidar este oscuro episodio que salpicó a la Corona.

El tercer grado de Iñaki se vislumbra ya a la vuelta de la esquina, pero el empresario ha de hacer frente a un serio problema que podría costarle su permiso actual. La Fiscalía Provincial de Valladolid recurrió la sentencia del juez que autorizó a Urdangarín a realizar trabajos voluntarios allende la Cárcel de Brieva, abriendo así la posibilidad de que se retire su concesión. Mientras, parece que doña Cristina de Borbón ha puesto tierra de por medio y ha empezado a rehacer su vida sin su marido. Atrás quedan ya los días en los que su rostro solo reflejaba tristeza y apenas se permitía una reunión con sus amigos. La infanta se ha cansado de sufrir.

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