Hace años, doña Sofía vivió una historia de amor en Perú. Se produjo durante un viaje oficial que compartió con don Juan Carlos. Ocurrió en 1978 y se trata de uno de los mejores recuerdos de la reina emérita. Así discurrió una experiencia donde se mezclan los sentimientos y lo esotérico. Uno de los pasajes más desconocidos y felices de la existencia de doña Sofía. Te lo contamos todo a continuación.

Los sueños rotos de Sofía

En 1978 doña Sofía aparentaba una felicidad matrimonial que ya no existía. Hacía tiempo que sabía que don Juan Carlos frecuentaba a sus amistades femeninas con asiduidad. Para entonces, la reina ya había desechado la idea de que todos los matrimonios eran tan felices como el de sus padres. Es lo que vio desde que nació y así lo interiorizó. De hecho, puso todo de su parte para que su marido llegara a reinar. Sorteó muchos baches durante sus primeros años en España. Los feos estaban a la orden del día y ella siempre respondía con una sonrisa.

A modo de desprecio, a Sofía la apodaban “la extranjera”. Ella jamás se detuvo en estas cuestiones. Simplemente siguió con la meta que se había trazado. Una vez desapareció Franco, don Juan Carlos dejó de tomar precauciones para no ser captado en compañía femenina. Mientras tanto, su esposa sufría en silencio. Sabía que no podía fiarse de nadie y por eso desechó la idea de tener corte. No quería que le ocurriera como a su madre, que cedió demasiadas responsabilidades a aquellas damas que la acompañaban día y noche.