A veces, cuando ya lo creemos enterrado, el pasado vuelve. Y normalmente lo que vuelve es lo peor del pasado. O eso es con toda seguridad lo que habrá pensado Rocío Carrasco. Alejada de la escena pública por decisión propia desde hace años, la participación de su ex, Antonio David Flores, y la hija que ambos tienen en común en Gran Hermano ha vuelto a sacar a relucir los trapos sucios de una de las grandes sagas de nuestro país.

Rocío Carrasco fue una niña feliz. Hija de dos grandes: Rocío Jurado y Pedro Carrasco, no tuvo más carencias que la que sufrió tras el divorcio de sus padres. En todo caso, con la separación, padre e hija siguieron muy unidos. Su vida parecía ser un cuento de hadas hasta que apareció en su vida Antonio David Flores. Eso al menos, es lo que pensaría su madre, Rocío Jurado.

Rocío Carrasco y Antonio David Flores por las calles de Madrid cuando eran pareja
Rocío Carrasco y Antonio David Flores por las calles de Madrid cuando eran pareja

Lo cierto es que, aunque a la familia no le gustara aquel guardia civil poco centrado, practicamente les obligaron a casarse cuando la joven Rocío se quedó embarazada a los 19 años.

El propio Antonio David Flores ha contado que su matrimonio fue bien hasta que se trasladaron nuevamente a Madrid, al domicilio de los Jurado. A partir de ahí todo se torció y el ambiente era insostenible.

Con la separación, comenzó uno de los circos mediáticos más sonoros de nuestro país con cruces de acusaciones constantes en los que la hija de la más grande tenía a los mejores interlocutores – especialmente el Clan Campos – y Antonio David hacía lo que podía. Los hijos empezaron a ser moneda de cambio entre ambos progenitores y el ambiente se enrareció hasta límites insospechados.

La muerte de su madre

En el año 2006, Rocío Jurado moría víctima de un cáncer de pancreas. Rocío Carrasco se convirtió en la gran heredera del imperio de su madre. Hablamos de cosas materiales, joyas, bienes inmuebles, pero también de su legado artístico. Eso le generaría la animadversión y rencor del resto de miembros de su familia y se aisló por completo. Rocío Carrasco nunca volvió a necesitar el cariño de los suyos; ni de los de sangre (Mohedano) ni de los políticos, como Ortega Cano y los hijos que éste había adoptado con Rocío.

A la vez, sus contenciosos con Antonio David Flores continuaban. Pero el giro maestro tiene lugar cuando su propia hija, Rocío Flores reniega de ella y solicita irse a vivir con su padre. Un par de años después le seguiría su hermano David. ¿Qué tiene que pasar para que unos hijos renieguen de una madre?

Durante todos estos años, su único apoyo ha sido Fidel Albiac, a quien conoció tras divorciarse. Se casan en 2016, según los rumores para hacer caja con la exclusiva de la boda. Parece que es cierto, ya que entonces vuelve a trabajar en la tele. Nada más y nada menos que en Mediaset.

Casi veinte años de pleitos

Rocío Carrasco ha continuado todos estos años reivindicando la manutención y la pensión compensatoria a Antonio David Flores. Este se declaró insolvente, según ella, de forma fraudulenta. Su respuesta fue demandarle también por maltrato. El paso del tiempo demostraría que eso no fue así. Dicha acusación perjudicaría de forma extrema al padre de sus hijos.

Y precisamente ese capítulo es el que ha vuelto a saltar a la palestra. Como decíamos al principio, Antonio David Flores ha entrado en el reality de Telecinco como concursante. Participa herido, pues dice haberlo pasado mal todos estos años de falsas acusaciones. Su gran baza piscológica es que lo va a defender en plató su hija, Rocío. Ella, que siempre lo ha hecho en cualquier contexto, se muestra orgullosa de hacerlo ahora en la televisión. Asegura que no cree que exista un padre mejor.

Lejos de agachar la cabeza, Rocío Carrasco ha reaparecido para presentar en Valladolid el musical de su madre. Lo hace con la cabeza bien alta y la mejor de sus sonrisas. Además, como ha visto a su ex en Telecinco, ha vuelto a su política de presentar demandas. La última, la semana pasada, a Antonio David Flores para que le embarguen lo que vaya ganando en el concurso y se lo abonen a ella para amortizar la deuda que el exguardia civil todavía tiene pendiente.