Lo de Letizia y Elena no tiene solución. Las diferencias entre ellas son irreconciliables y han llegado a un punto de no relación. Ni se hablan ni se miran cuando se encuentran en público o en privado. A tanto llega el asunto que la reina ha pedido no coincidir con la infanta en actos de representación de la Corona. Todo esto tiene un origen. En Cotilleo.es hemos descubierto el punto de partida de esta animadversión. Te lo contamos todo a continuación. Sigue leyendo.

La mala relación de Elena con su madre

Casa Real

> Elena no se lleva bien con su madre. Desde niña estuvo muy apegada a su padre. En cierto modo, la infanta culpa a doña Sofía de su fracaso matrimonial. Cree que si hubiera procedido de otra forma, las cosas habrían sido diferentes. Para la reina Sofía es doloroso ver el apoyo público de su hija mayor a su marido. Le acompaña allá donde haga falta y le colma de mimos. Un comportamiento diametralmente opuesto al que observa con su madre. Apenas existen imágenes de la infanta en plan cariñoso con doña Sofía.

Tras la separación de Marichalar, Elena no puso las cosas fáciles. En un principio, Jaime telefoneaba a sus hijos y no se ponían al teléfono. La infanta se vengaba así de una serie de agravios que dieron al traste con la convivencia. La relación empezó a trastabillar cuando Elena se soltó de la mano de su marido. Se cansó del apelativo que les dedicaban en sociedad, los duques de lujo. Reflexionó y empezó a ver con claridad que Jaime no era el hombre que le convenía. Les separaban muchas cosas. Hacían diferentes tipos de vida y tampoco coincidía en gustos.