Si pensábamos que nada podía salirle peor a Carmen Borrego, nos equivocábamos. Las ganas de estar en el candelero han hecho que la hija menor de María Teresa Campos se coloque por voluntad propia en una complicada situación que no podía imaginar ni en sus peores pesadillas. Su salud se debilita y, para colmo, su familia le da la espalda.

Una experiencia que le ha salido cara

> Desde aquel reality, la vida de Carmen ha discurrido entre platós, entrevistas exclusivas a revistas, asistencia a convocatorias sociales… La última parada de este periplo mediático ha sido participar en Sálvame Okupa, una especie de Gran Hermano exprés que ha hecho el buque insignia de La Fábrica de la Tele. A pesar de que solo días antes aseguraba sentirse dolida con los tertulianos de este programa por no interesarse por ella tras su operación, no declinó la oportunidad de convivir a su lado en esta casa de Guadalix de la Sierra. Sin embargo, su paso por allí no ha sido como imaginaba. Es más, sin contar con el dinero que ha ingresado, esto solo le ha acarreado problemas.

Esta convivencia no le ha traído nada bueno: ha acabado necesitando ayuda médica. Tras ser expulsada por la audiencia, el marido de la hermana menor de Terelu la llevaba al hospital Nisa de Aravaca. Estaba visiblemente preocupada por el intenso dolor que sufría tras recibir un tartazo de Payasín. Allí los profesionales sanitarios le recomendaban reposo durante siete días. Algo que le ha impedido acudir al plató de Sálvame para hablar largo y tendido de esta experiencia. Entérate a continuación del contenido completo de su preocupante parte médico.

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