La infanta Elena es uno de los miembros de la familia real más desconocidos. Su máximo deseo, pasar desapercibida. No le gusta ser objeto de atención y lo lleva muy mal cuando sucede. Durante años, la hija mayor de don Juan Carlos y doña Sofía ha conseguido evitar el escrutinio público. Sin embargo, los tiempos cambian y ya no goza de la protección de antaño. Así las cosas, Jaime Peñafiel da un paso adelante y descubre la alarmante y terrible realidad de la infanta Elena. Te lo contamos todo a continuación.

La última salida de tono de la infanta Elena

> La infanta Elena puso rumbo a Sevilla junto a su hija la semana pasada. Todo fue bien hasta pisar suelo hispalense. Elena descubrió que los periodistas la estaban esperando y mostró su peor versión. Cabizbaja y muy contrariada, les llamó “Gentuza” y calificó su presencia allí de “Coñazo”. Junto a ella, Victoria Federica, que tampoco parecía muy contenta, incluso se cubría el rostro. Sin duda, un comportamiento nada apropiado para un miembro de la familia real. Su estatus hace que acercarse a ellos sea misión imposible. Están rodeados de guardaespaldas que impiden realizar el trabajo de los medios. Por tanto, completamente innecesaria y reprobable la salida de tono de la infanta Elena.

No es la primera vez que la infanta Elena tiene problemas con la prensa. De hecho, estando embarazada, solía taparse la barriga para boicotear el trabajo de los fotógrafos. En otra ocasión, desmontó del caballo para increpar a un fotógrafo: “¡Me puede dejar en paz!”, le espetó. Y, claro, el hombre se fue de allí corriendo ante la ira real.

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