La infanta Elena es uno de los miembros de la familia real más desconocidos. Su máximo deseo, pasar desapercibida. No le gusta ser objeto de atención y lo lleva muy mal cuando sucede. Durante años, la hija mayor de don Juan Carlos y doña Sofía ha conseguido evitar el escrutinio público. Sin embargo, los tiempos cambian y ya no goza de la protección de antaño. Así las cosas, Jaime Peñafiel da un paso adelante y descubre la alarmante y terrible realidad de la infanta Elena. Te lo contamos todo a continuación.

Elena de Borbón, una infanta con carácter

> La infanta Elena no es fácil. Tiene un carácter peculiar que hace que muchos teman estar cerca. En Zarzuela cuentan que hay quien no quiere trabajar con ella. Es conocida por sus cambios de humor. Sin que venga a cuento, la infanta pasa de la risa al enfado en segundos. Es entonces cuando se enfada y alza la voz. Quienes han sido testigos de estos episodios aseguran que mejor apartarse cuando ocurren. Y es que Elena actúa como un tsunami, llevándose por delante lo que encuentra a su paso.

Tras contraer matrimonio, Elena y Jaime de Marichalar se instalaron en París. El duque tenía su trabajo allí. Desde Casa Real decidieron que la infanta y su marido debían estar bien atendidos. Así las cosas, enviaron una persona de servicio. Parece que las exigencias de la infanta en cuestiones de hogar eran muchas. Tantas que la doncella pidió que la sustituyeran, harta ya de que su vida se circunscribiera a aquellas cuatro paredes del hogar de los duques de Lugo.

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