La de Paracuellos no está pasando por su mejor momento, ni personal ni profesional. Belén Esteban ha visto cómo su popularidad en Sálvame se ha desplomado hasta límites insospechados. Para más inri, algunos de sus seres queridos le han dado la espalda y la han dejado sola en sus horas más bajas. Incluso su marido y su hija desprecian su forma de ganarse la vida, algo que la tertuliana debe cargar a su espalda.

Belén Esteban, la princesa que se convirtió en plebeya

Belén Esteban

> Durante mucho tiempo, no solo fue la princesa del pueblo, sino también la reina de Telecinco. El público empatizó mucho con Belén y no se perdía cada programa en el colaboraba. El nombre de la de Paracuellos estaba ligado a unos altos índices de audiencia. Mediaset ingresó cantidades ingentes de dinero gracias a la tertuliana, a la que rápidamente pusieron en un pedestal. Era su propia mina de oro. Pero sus años dorados terminaron. La Esteban ha dejado de ser la hija mimada de Vasile y la cadena podría darle la patada más pronto que tarde.

Belén es incapaz de enganchar a la audiencia si no es hablando de su propia vida. No tiene la chispa ni la gracia de otros compañeros de Sálvame, como Kiko Hernández o Mila Ximénez, que llevan años en el programa manteniendo su intimidad alejada de la opinión pública. Por desgracia para la de Paracuellos, sus seres queridos le han dado un ultimátum y le han exigido que respete su privacidad. Se acabó despotricar sobre Jesulín de Ubrique. Se acabó mencionar a su hija, Andrea Janeiro. Se acabó referirse a su querido Miguel Marcos. Y con todos estos temas vetados, se acabó la popularida de la Esteban.

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