Si por algo se caracteriza Jorge Javier Vázquez es por decir lo que piensa. Este estilo directo y alejado de lo políticamente correcto, le vale aplausos y abucheos a partes iguales. En esta ocasión, el presentador ha abandonado la que es su salsa, el espectáculo, para opinar sobre los últimos acontecimientos que pesan como una losa sobre la familia real. Jorge Javier sorprende por su dureza. Hay para todos. Te lo contamos a continuación.
Jorge Javier duda de las intenciones del emérito

> Mucho se habla estos días sobre las dos fundaciones opacas que se han descubierto y cuyo primer beneficiario sería don Juan Carlos. El segundo, don Felipe. Todo se derrumbó cuando la justicia helvética empezó a seguir la pista de cien millones de dólares que se depositaron por parte de un alto mandatorio árabe en una cuenta a nombre de una de las fundaciones del rey emérito. Los funcionarios suizos quieren asegurarse que el montante económico corresponde al pago de comisiones por la intermediación de Juan Carlos en la construcción del AVE a la meca. Parte de esos cien millones habrían ido a parar a manos de Corinna Larsen vía depósito que realizó el padre de don Felipe.
Mucho se ha hablado sobre que a don Juan Carlos hay que reconocerle su labor durante la transición. El 23-F se considera un momento muy difícil que supo capear con maestría. Y así opina Jorge Javier Vázquez en su blog de Lecturas: “Porque ya no me impresiona el papel de Juan Carlos I en la transición. Porque quizás el 23-F se comportó cómo a él le convenía y supo vender su postura como un servicio que se ha cobrado generosamente”.
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El presentador de Sálvame, contra el rey

> No ha gustado el papel que don Felipe ha tenido durante las primeras semanas de la crisis sanitaria por el corona virus: “Porque con una sociedad diezmada y escasa de estímulos el discurso de Felipe VI sirvió para darnos cuenta de que el rey sigue amparándose en una palabrería tan ampulosa como hueca que no contagia más que hastío”. Sin duda, el discurso del rey no ha convencido y ha levantado ampollas. Tan solo hay que recordar las palabras que pronunció sobre la cuestión el periodista Antonio Montero en Sálvame: “El gran duque de Luxemburgo se dirigió a su pueblo cuando se produjo el primer muerte. Don Felipe lo ha hecho cuando ya han muerto más de 600 personas”.
Jorge Javier lamenta que “cada vez que gente de mi generación cuestiona públicamente el papel de la monarquía siempre aparece alguien –mayor que nosotros, por lo habitual– que nos mira con cierta condescendencia; como si fuésemos descerebrados soñadores –o imbéciles a secas– que no entendemos de qué va la vaina”.
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Rosas para Letizia y espinas para el rey

A Jorge Javier no le tiembla el pulso al censurar al rey sobre el momento escogido para enviar un comunicado sobre los desmanes de don Juan Carlos: “Me pregunto por qué Felipe VI no tomó antes cartas en el asunto sabiendo desde hacía un año lo que comunicó a los españoles hace una semana. Y me hubiera gustado que en su último mensaje se alejara para siempre de la figura de ese padre que se ha convertido en su verdugo. Mucho decir que Letizia se iba a a cargar la monarquía, y ha sido uno de sus mayores críticos, su suegro, el causante de una de las mayores –y quizás la definitiva– crisis de la institución. Creo que no quiero tener rey. Porque en una época en la que la gente se deja la piel preparándose no entiendo cómo una institución se perpetúa por vía familiar”.
Y, ojito al recado que el comunicador envía a don Felipe: “Antes de decirle: ‘Váyase’, me gustaría que nos preguntáramos si queremos que se quede. Y en cuanto a su padre, le auguro un futuro tan oscuro como el de su abuelo Alfonso XIII. Lo imagino vagando por diversas ciudades europeas acompañado por señoras que fuman suspirando porque les caiga algún millón de euros por entretener”.
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Los vicios de don Juan Carlos

> Uno de los temas más comentados respecto a don Juan Carlos es el que hace referencia a su forma de beberse la vida a grandes sorbos. Así aborda la cuestión Jorge Javier Vázquez: “En plena crisis del coronavirus, en pleno derrumbamiento de una sociedad que desconoce a cuántos muertos tendrá que enterrar y si le quedará dinero para alimentar a los vivos, hemos conocido cómo despilfarraba el rey emérito millones y millones de euros en queridas, vuelos privados y dolce vita en toda la extensión de la palabra. Lo malo no es que tenga vicios sino saber quién y cómo se los ha costeado. Las informaciones sobre los tejemanejes de Juan Carlos I son demoledoras. En esta época de horror, oscuridad y carencias, sus derroches son tan inmorales como crueles”.
Y así zanja la cuestión sobre el rey emérito el comunicador: “Debemos ser lo suficientemente maduros para aceptar que los cuentos de hadas no existen y que con toda seguridad hayamos tenido al frente de la jefatura del estado a un ser caprichoso, egoísta y muy poco solidario que anteponía su placer al bienestar de un pueblo cada vez más pobre y maltratado. Y llegados a este punto necesito saber entre otras cosas si es verdad que se encargaban inspecciones de hacienda a fotógrafos molestos; si se despedían a periodistas críticos con la familia real; si se hacía la vida imposible a aquellos que no se doblegaban ante sus majestades. Fuera ya las vendas de los ojos. Va siendo hora”.
















































































