Más de quince años después de llegar a Zarzuela, la reina sigue siendo un misterio. Ahora, una curiosa fotografía nos permite conocer un poco mejor a Letizia. Sigue leyendo para descubrir cinco cosas que no sabías de la mujer de Felipe VI.
Letizia prefiere el lápiz

> Cuando pasamos a la edad adulta, el lápiz suele perder terreno en nuestras escrituras. La tinta azul o negra que eterniza las palabras en el papel aporta una pincelada de seriedad y madurez contra la que la mina no puede competir. Sin embargo, las mentes más perfeccionistas se decantan por este trozo de madera con grafito que les permite enmendar sus errores y hacer borrón y cuenta nueva, literalmente. Es el caso de Letizia, que, a juzgar por esta fotografía, parece que prefiere el lapicero al bolígrafo para trabajar. Nada de tachones o corrector en sus impecables apuntes. Si se equivoca, solo tiene que coger una goma para empezar de cero. Ojalá fuera tan fácil en la vida.
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Letizia no lleva ropa interior

> El confinamiento impuesto por el Gobierno a consecuencia de la crisis del coronavirus ha generalizado el teletrabajo. Así, muchos españoles han descubierto la comodidad de pasar en pijama su jornada laboral, pero Ortiz no es de las que no se cambian de ropa al levantarse de la cama. Como podemos observar en la fotografía superior, la reina se viste como de costumbre para llevar a cabo sus labores como reina, y de su atuendo llama la atención un pequeño detalle: no lleva calcetines.
Numerosos medios nacionales e internacionales valoran el estilo impecable de la mujer de Felipe VI, y lo cierto es que prescindir de esta prenda a la hora de calzarse las manoletinas es una norma básica que cualquier fashion victim debe conocer. ¡Bien hecho, Letizia! Eso sí, que vigile que sus tobillos no cojan frío, porque en tiempos de COVID-19, cualquier catarro puede suponer un tremendo disgusto.
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El misterio de su alianza

> Hace tiempo que Letizia se dejó su alianza de boda en el joyero real y nunca más volvió a colocársela. Son muchas las versiones que circulan en torno a la decisión de prescindir de esta sortija tan especial. La más oficial asegura que a la reina le molesta a la hora de saludar a cientos de autoridades en los besamanos. Sin embargo, que ni siquiera se ponga el anillo cuando está casa hace que gane terreno la otra parte de la historia: al parecer, fue Iñaki Urdangarín quien regaló la alhaja a Felipe VI, para que posteriormente se la diera a su futura esposa.
Cuando se descubrió el escándalo del Caso Nóos, Ortiz pensó que su anillo estaba manchado de dinero negro y que se podría considerar poco ético seguir luciéndolo. Desde entonces, no ha vuelto a ponérselo. En cambio, sí utiliza su sortija de Karen Hallam, que, aunque en un principio se pensaba era un regalo de sus hijas, más tarde supimos que fue un presente de su esposo.
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Los mensajes privados de Letizia

> No es la primera vez que escuchamos que a la reina le cuesta despegarse de su teléfono. En una ocasión, incluso Felipe VI tuvo que llamarle la atención en medio de una cena oficial porque estaba chateando mientras el presidente de México pronunciaba un discurso. “¡Es una falta de respeto!”, sentenció el monarca. A pesar de las distracciones que puede provocar, lo cierto es que el móvil se ha convertido en nuestro tiempo en una herramienta de trabajo completamente necesaria, de la que Letizia no se separa, tal y como observamos en la imagen superior.
Si acercamos un poco la vista, podemos observar que la reina está manteniendo una interesantísima conversación con alguien. Por lo que se ve en la fotografía, o está intercambiado SMS’s como si estuviera anclada al 2005, o está utilizando Signal, una app de mensajería instantánea que cifra y encripta los chats, imágenes o llamadas, para proteger sus secretos más oscuros de las miradas indiscretas de los hackers. ¿Qué tiene que ocultar Letizia?
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Las caras Letizia, las caras

> Por último y no menos importante, parece que Letizia ha preparado bien su videoconferencia con los agentes sociales. En la mesa se pueden observar un montón de documentos y dossiers con rostros humanos, parecidos a los expedientes criminales. ¿Está jugando la reina a policías y ladrones o se divierte más con el quién es quién? Lo más probable es que se trate de apuntes sobre las personas con las que está hablando en ese momento, para no olvidar sus nombres o a qué se dedican. Por si queda un solo español que no sepa de su existencia, ella también se presenta al empezar las reuniones telemáticas: “Buenos días, soy Letizia, la reina”. Que quede bien claro quién está al otro lado de la pantalla, ¡di que sí!
















































































