Belén Esteban no atraviesa un momento dulce a nivel profesional. Todo son problemas, enfrentamientos y especulaciones. La pérdida de apoyos ha provocado, también, un evidente desgaste en el personaje que interpreta. Pero lo último que ha sucedido deja claro que no está cómoda.

Pérdida de credibilidad

> Hubo un tiempo en que Belén Esteban era la voz del pueblo. La colaboradora que se rifaban las televisiones. Tanto es así que, incluso, Belén fue protagonista e invitada a TVE. Su personaje, el de una madre primeriza que necesitaba el apoyo mediático tras haber sido maltratada y vejada por el entorno del padre de su hija, despertó la simpatía de toda la nación. Belén pulverizaba las audiencias. Era el monstruo televisivo al que todos temían, la única bomba de relojería que conseguía reducir a la competencia a auténticas cenizas. Pero su tiempo pasó. Y ella, consciente de que no atraviesa su mejor momento, intenta proteger su reinado con uñas y dientes, con empujones y zancadillas. Y, para muestra, lo que ha ocurrido en las últimas horas.

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