Meghan Markle acaba de ingresar en el club de la realeza vía boda con el príncipe Harry. Una historia de amor que arrancó tiempo atrás y que se ha cocido a fuego lento. En este sentido, el menor de los hijos de Carlos y Diana siempre tuvo claro que se casaría con quien quisiera y no con quien debiera. En su caso, todo es más fácil ya que ocupa el sexto puesto en la línea de sucesión al trono británico. Por delante de él, su padre, su hermano Guillermo y sus tres hijos, George, Charlotte y Luis.

Para Megan, el cambio de vida no va a ser fácil. A sus treinta y seis años, está acostumbrada a vivir a su aire. Es una mujer independiente que gusta de expresar sus opiniones y no duda en involucrarse en las causas sociales que abraza de forma espontánea. También es muy amiga de redes sociales. Sin embargo, ha tenido que decir adiós a todo esto.

Todo por amor

La interpretación ya es pasado para la esposa de Harry. También ha tenido que cerrar sus redes sociales y, en cuanto a proyectos filantrópicos, deberán ser acordados con quienes manejan esta cuestión en palacio. No ha resultado fácil para ella decir adiós a su vida independiente pero su amor por Harry ha obrado el milagro. Quienes les conocen afirman que se han encontrado en el momento justo.

Al igual que otros matrimonios de la realeza, el de Markle y Harry también se rige por capitulaciones matrimoniales. En cuanto a los futuros hijos, en caso de divorcio quedarán bajo la guardia y custodia de la familia real. Bien lo sabe el hijo menor de Carlos de Inglaterra, que tras la separación de sus padres tuvo que conformarse, junto con su hermano, en ver a su querida madre cada quince días, siempre y cuando no hubiera alguna celebración especial en el calendario de los Windsor.

Queda mucho por contar

En el aspecto económico, Meghan no tendrá que preocuparse. En  las capitulaciones se incluye una más que generosa asignación así como vivienda con servicio incluido. Seguirá disfrutando de personal que se ocupe de las tareas de la casa. Sin embargo, en cuanto al título nobiliario, lo perdería al salir de la familia real británica.

De momento se desconoce qué título nobiliario otorgará Isabel II a su nieto, alteza real y príncipe por ser hijo del heredero al trono. Se especula con que podría recaer sobre su cabeza el ducado de Sussex. Lo que sí está claro es que Meghan Markle entrará en la capilla de Saint George como plebeya y saldrá convertida en alteza real. El resto de la historia está todavía por escribir.