El Gran Wyoming ha puesto fecha a su jubilación: enero de 2027, a los 71 años y tras dos décadas al frente de El Intermedio.
Lo anunciaba él mismo el jueves en plató y lo confirmaba después La Vanguardia: el hueco lo ocupará Fernando González ‘Gonzo’, hasta ahora conductor de Salvados en la misma casa. Movimiento interno, sin fichaje externo y con la cadena tranquila. De momento.
La broma con la que se despidió en plató
Wyoming no es de los que se marchan con discurso solemne. Lo suyo fue esto: ‘Quienes habéis seguido mi trayectoria profesional sabéis que mi mayor aspiración en la vida ha sido tumbarme a la bartola sin hacer nada. Solo he tardado 71 años en conseguirlo’.
Traducido: se despide con ironía y sin lágrimas de cocodrilo. Veinte años de actualidad a contracorriente y una retirada que nadie puede decir que no avisó. Ya tenemos tema para la sobremesa del fin de semana.
Tres hijos, un divorcio y una autocrítica en ‘Salvados’
Padre de Marina —periodista, como él—, Miguel y Ángela, el presentador ha mantenido su vida privada en un plano casi invisible. Su matrimonio con Marisa García Roselló duró cerca de veinte años y marcó una etapa entera. Tras la separación, los tres hijos se fueron a vivir con él.
Veinte años de ironía diaria se apagan con una frase de sofá: la bartola como proyecto vital y como venganza contra todos los madrugones.
De aquella convivencia habló en Salvados con más sinceridad de la habitual: ‘Cuando mis hijos se vinieron a vivir conmigo, yo no era una persona que tuviera mucha paciencia. No llevaba bien el papel de policía de mis hijos’. Y añadió lo que muchos padres callan: que con el tiempo ha revisado el tiempo que no les dedicó por trabajo. El balance, eso sí, lo dejó claro: ‘Yo tengo la suerte de que con mis hijos me llevo muy bien’.
Cosas que pasan cuando la fama llega antes que la paternidad.
Irene Muñecas, quince años y casi cero fotografías
En lo sentimental, el hermetismo es total. Wyoming mantiene una relación con Irene Muñecas, 25 años menor que él, desde hace alrededor de quince años. De ella se sabe poco y casi todo por filtraciones: estudió Derecho, vive en Madrid, y comparte su afición por la música. Ni posados, ni alfombras, ni stories.
Y ojo con esto, porque no es lo habitual: en un sector donde la pareja acaba siendo personaje, aquí la pareja sigue siendo una desconocida. Eso también es una decisión.
El precedente que deja abierto La Sexta
Lo jugoso no es la jubilación en sí, sino lo que ordena. Wyoming entrega un formato de dos décadas a alguien de la casa, y eso en la tele española no siempre sale bien: los relevos internos funcionan cuando el sustituto no imita al anterior. Gonzo no es un humorista de monólogo, es un entrevistador de perfil largo, y El Intermedio no es Salvados. Ahí está el riesgo real del movimiento.
Hay paralelismos que sirven: otros presentadores longevos han cerrado ciclos y el formato ha sobrevivido; otros no lo lograron y la franja se desangró. La clave nunca es el nombre que entra, sino cuánto margen le da la propia cadena antes de mirar la curva de audiencia con ansiedad. Si en marzo se compara cada décima con las de la era Wyoming, el invento durará poco. Si le dejan hacer su propio programa con el mismo título, hay partido.
De momento, el presentador ya ha verbalizado su plan: dedicar tiempo a lo que siempre quiso, que según sus propias palabras es no hacer nada. Habrá que ver si lo cumple o si en un año aparece con un podcast, un libro o una columna. El retiro televisivo es la profesión más intermitente de este país.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Salseo de sofá y manta: no hay traición, pero hay trono vacío y todos mirando.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Gonzo, que hereda el mejor horario de la casa; pierde Salvados, que se queda sin su conductor de referencia.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Antes de enero habrá despedida por todo lo alto y, en primavera, comparecencia de audiencias. Seguro.







