El perfume de la princesa Leonor: la experta que explica por qué no cambia nunca de fragancia

La especialista sostiene que un aroma fijo construye una imagen coherente, aunque recomienda jugar con la ocasión. Las propuestas van de Tous a Nightology, del aula a la cena de gala.

Se dice que el perfume de la princesa Leonor no cambia desde niña y una experta tiene una teoría sobre ese gesto.

La pregunta llegó hasta Belén Navarro Gómez-Lechón, Fragrance Development Coordinator en Perfumes y Diseño (PyD), que en una entrevista publicada por Diez Minutos analiza qué significa ser fiel a un único aroma con el paso de los años. Su respuesta tiene miga.

Leonor cumplió 21 años el pasado 31 de octubre y su nombre lleva tiempo circulando en los mentideros de belleza por un detalle que no se ve en las fotos: la fragancia que no cambia de tocador. Ni en las recepciones de gala, ni en el aula, ni en los compromisos que recoge la agenda oficial de la Casa Real.

Lo que la experta dice de la fidelidad olfativa de Leonor

Navarro separa dos conceptos que la conversación pública mezcla sin darse cuenta: la identidad olfativa y la ocasión. ‘La fidelidad a un único perfume puede ayudar a construir una imagen reconocible y coherente a lo largo del tiempo’, explica.

Ahí está la parte amable. La otra llega enseguida, cuando apunta que, con el nivel de innovación que hay hoy en perfumería, le parece más interesante ‘adaptar la fragancia a la ocasión, al estado de ánimo, al momento del día o incluso a la estación del año’.

Repetir colonia puede ser una firma elegante; hacerlo mientras el resto del mundo cambia de frasco cada temporada, además, es un mensaje.

De Kaos de Tous a Rose Harmony: el armario de fragancias que le recomiendan

Para el día a día —una jornada universitaria, una quedada informal— propone Kaos de Tous o LoveMe de Tous, dos propuestas de la firma de joyería y perfumería que define por su frescura, versatilidad y carácter juvenil. Nada de estelas que invadan un aula cerrada: aquí mandan las fragancias de segunda piel, esas que no llenan la habitación.

Cuando el acto es institucional, la recomendación sube de marcha: Rose Harmony de Nightology, un Eau de Parfum construido alrededor de un bouquet floral petaloso con rosa, flores blancas, castaña cremosa y un toque de sésamo tostado. La concentración importa: más duración y más proyección para citas que se alargan.

Para la noche, LoveMe The Amethyst Elixir, con cereza jugosa, bouquet floral y fondo almizclado. Los almizcles, recuerda, son moléculas con poder fijador, así que la presencia aguanta horas sin reaplicar.

Y el agua de colonia, esa que se le atribuye desde niña, tiene su propia lectura técnica. Es una categoría menos concentrada que un Eau de Parfum o un Parfum, de modo que dura menos y proyecta menos. Olfativamente suele moverse entre cítricos, aromáticos, flor de naranjo, lavanda, neroli, y maderas ligeras: limpia, agradable y, en palabras de Navarro, sin una seña demasiado distintiva.

El perfume como mensaje: lo que la Corona gana con un gesto pequeño

Hay un precedente que conviene mirar. La Reina ha convertido la repetición de armario en herramienta de comunicación y nadie discute ya que ese gesto, sostenido en el tiempo, construye relato. La lógica del perfume es idéntica, solo que sin foto: un aroma fijo funciona como firma, como sello y casi como coartada. Si nunca cambia, cualquier aparición huele a lo mismo que la anterior y el mensaje se vuelve continuidad.

El reverso es menos amable. En un mercado que lanza novedades cada pocos meses y con un público joven que, según la propia experta, se muestra más abierto a experimentar que el adulto, la fidelidad puede leerse como madurez o como dejadez, según quién mire. Queda el factor memoria, que Navarro no pasa por alto: el olfato está atado al recuerdo y una fragancia repetida en cada ceremonia acaba siendo marcador de época.

Mi lectura: en la Casa Real no hay detalle pequeño. Si el aroma se mantiene, es decisión; si cambia, será noticia. Y las dos cosas sirven a la misma causa, que es que se hable de la heredera sin que la heredera tenga que decir una palabra. Habrá que ver si el próximo gran acto institucional trae confirmación, silencio o, como suele pasar, ni una cosa ni la otra.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Un perfume no hunde una institución, pero da portada de revista y sobremesa de domingo.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la Casa Real, que suma coherencia sin gastar un comunicado; pierde el marketing que soñaba con un fichaje olfativo.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Antes de fin de año saldrá otra pieza con el supuesto nombre del aroma; palacio no confirmará y el misterio volverá a ganar.