Los Premios MUJERHOY reunieron a Preysler, Tamara Falcó y Lomana en el Príncipe Pío, y el vestuario se comió la gala.
Era la XVII edición y el Gran Teatro Príncipe Pío se vistió de alfombra negra —no roja, detalle que ya avisa— para una cita que repartió galardones entre Eva Amaral (Premio de las Artes), Juan Carlos Ferrero (Premio Masculino Singular) y Sybilla (Premio al Diseño), además de rendir homenaje a las lectoras de la revista. Talento, compromiso y liderazgo, sí. Pero aquí hemos venido a lo que hemos venido.
Tamara Falcó y el vestido que aún no se puede comprar
La premiada como Icono de Estilo hizo honor al título con un vestido de aire lencero, detalles iridiscentes y complementos a juego. Tamara Falcó estrenó el diseño antes de que llegue a tiendas: es de la colección XMAS de Pedro del Hierro y TFP by Tamara Falcó, que sale a la venta a finales de este mes. O sea, que lo vimos primero en la alfombra y luego lo veremos en el escaparate. Estrategia comercial de manual. Y funciona.
Isabel Preysler acompañó a su hija a recoger el premio, que es el tipo de gesto que en esta familia se hace con la elegancia por delante. Se decantó por un vestido de animal print con brillos en el pecho de Roberto Cavalli. Preysler eligió Roberto Cavalli y no pasó desapercibida. Sigue siendo la mujer que entra en una sala y ordena la escena sin abrir la boca.
Carmen Lomana tiró de la fórmula infalible: total look negro, vestido de falda con efecto arrugado, chaqueta corta de pelo y zapatos de Dior. Lomana resolvió la noche con un total look negro, sin estridencias y sin sustos. Cuando el armario está entrenado, no hace falta demostrar nada.
En esta gala no compite el presupuesto: compite el criterio. Y el criterio, a diferencia del bolso, no se puede pedir prestado.
El negro ganó la noche (y no es una forma de hablar)
Si se hace recuento, el negro arrasó. Adriana Abascal llevó un Marchesa con plumas en el escote y lentejuelas, rematado con bolso de Dior. Karla Sofía Gascón apostó por un satinado de manga asimétrica con volante. Teresa Riott posó con un vestido de espalda imponente y brazaletes XL. Fabiola Martínez dijo sí a transparencias y lentejuelas, y Natichu Alcántara se atrevió con un lencero de transparencias. El negro fue el color más repetido de la alfombra, y no por falta de imaginación.
Hubo excepciones y merecen párrafo aparte. Raquel Perera se fue al rojo de Teté by Odette con mangas de murciélago y drapeados estratégicos. Nuria March jugó al blanco y negro con una falda voluminosa y cuerpo de lentejuelas de The 2nd Skin CO. Lulu Figueroa eligió un Moisés Nieto de tafetán, lazada y palabra de honor, de la colección cápsula para novias del diseñador. Y María Hernández fue de las pocas que se atrevió con un color vivo: rosa, palabra de honor y sandalias a juego.
Luego está la tropa de los diseñadores patrios, que es donde la noche se pone interesante. Eva Amaral llevó un look de la colaboración Juan Duyos x Dolores Promesas con falda de volantes. Macarena Gómez volvió a ser fiel a Teresa Helbig. Andrea Guasch se puso en manos de Ana Locking con pedrería, rejilla, y transparencias. La moda española firmó media alfombra sin que nadie tuviera que cruzar una frontera.
De Sybilla a Pedro del Hierro: la moda española se dio la mano
Hay una lectura que va más allá de quién iba más guapa. Que Sybilla se llevara el Premio al Diseño y que Tamara Falcó estrenara un Pedro del Hierro la misma noche dice bastante de hacia dónde apunta esta gala. No es un desfile, pero funciona como tal: lo que se ve en la alfombra del Príncipe Pío acaba en las búsquedas de la mañana siguiente. Y ahí manda el sello de casa.
Comparemos con otras citas del calendario. En los grandes premios de la industria audiovisual, el vestuario se juega a golpe de casa internacional y préstamo de una noche. Aquí, en cambio, la mitad de los nombres que desfilaron eran firmas españolas con taller y trayectoria detrás: Helbig, Duyos, Moisés Nieto, The 2nd Skin CO, Teté by Odette, Ana Locking. No es casualidad, es una decisión editorial del evento, y explica por qué el photocall tuvo más miga de la habitual.
Ahora seamos honestos: el titular se lo lleva el mismo apellido de siempre. Preysler y su hija sostienen la noche con una naturalidad que ya quisieran otras. La pregunta es qué pasará cuando esa generación deje de estar en el centro. La próxima edición, la XVIII, tendrá que demostrar si la marca aguanta sin un Falcó en primera fila. Mientras tanto, apunten la fecha: a finales de este mes el vestido de Tamara llega a las tiendas y habrá lista de espera.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Elegancia sin sobresaltos: el único riesgo era un mal vuelo de falda y no ocurrió.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Pedro del Hierro, que coloca su colección antes de venderla; pierde el negro, incapaz de salir de su zona de confort.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: A finales de mes el vestido de Tamara llegará a tiendas y la lista de espera dará titulares. Ahí volveremos.







