Kim Kardashian y Jennifer Lawrence: de la noche de pijamas a la lección de moda con Hermès

La empresaria lució una chaqueta escultórica de cocodrilo de Gaultier para Hermès de 2004 y la actriz un abrigo de The Row. Después cambiaron el look por batas de terciopelo y pijamas de reno.

Kim Kardashian y Jennifer Lawrence han convertido una noche de pijamas en Nueva York en una lección de moda de archivo. La empresaria estrenó una chaqueta escultórica de cocodrilo negro de Jean Paul Gaultier para Hermès, otoño 2004.

El cocodrilo de archivo de Kim Kardashian y el abrigo de The Row de Jennifer Lawrence

La cita era una cena tardía en CUT, tras la aparición de Kardashian en el Late Night With Seth Meyers para promocionar la segunda temporada de All’s Fair. Cada una se mantuvo fiel a su registro. La fundadora de Skims, que rara vez deja pasar la oportunidad de hurgar en el archivo, eligió una pieza de la colección Otoño-Invierno 2004 de Jean Paul Gaultier para Hermès, localizada a través de Arch Couture, firma especializada en piezas vintage de alta costura.

La chaqueta, que es lo más parecido a una armadura que se puede llevar a cenar, presenta un escote con cremallera en picado, un peplum acampanado de aire dramático y un trabajo de filigrana en los puños que conviene mirar dos veces. La combinó con medias negras transparentes, salones de punta afilada y un bolso east-west de piel en tono chocolate, de proporciones generosas.

Lawrence, por su parte, llevó su particular elegancia off-duty. La actriz y ahora fundadora de una firma de belleza optó por un abrigo holgado en color crema de la colección pre-otoño 2018 de The Row, sobre una camiseta vintage de los años setenta con el gato Morris y pantalones de corte relajado. Añadió una bufanda despeluchada en azul gélido que aportaba el único golpe de color, y calzó unas sandalias de dedo de visón marrón y blanco de Valentino. Un atrevimiento para una noche de noviembre en Manhattan, y ahí está la gracia.

En el brazo, un bolso Dior Malice de charol negro de la era de John Galliano. Un guiño de archivo que Kardashian, sin duda, habría aplaudido. Los registros parecen mundos opuestos —el glamur de alto voltaje frente a la despreocupación estudiada—, pero ambas comparten debilidad por las piezas raras y por una lista considerable de bolsos Hermès.

El verdadero lujo ya no es llevar lo último, sino saber rescatar lo que casi nadie conserva.

El giro final: batas de terciopelo y pijamas de reno a juego

El momento más inesperado llegó después. Las dos fueron fotografiadas en el Four Seasons con otra ropa: batas de terciopelo chocolate de Skims, pijamas de estampado festivo de renos y gafas de sol de gran formato. ¿Una fiesta de pijamas? ¿Un contenido navideño convenientemente programado? Ambas cosas, quizá.

No es casual. Kardashian acaba de presentar la campaña navideña de Skims, la firma de ropa moldeadora y de estar por casa que fundó y que se ha convertido en un gigante del sector. El gesto tiene lógica comercial: la imagen de dos actrices, madres y empresarias en bata es el mejor escaparate posible para una marca que vive de eso.

Para Lawrence, en cambio, el pijama como uniforme no es una novedad. Su estilo de calle ha ido difuminando la frontera entre vestirse y quedarse en casa. La semana pasada, sin ir más lejos, se la vio en Nueva York con una bata larga de terciopelo verde chartreuse de Colleen Allen, zapatillas de peluche de The Row y un cárdigan verde lima de Miu Miu. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.

De la alfombra al salón: por qué el archivo manda en 2026

Conviene mirar el contexto. La moda de archivo ha dejado de ser una excentricidad de coleccionista para convertirse en el gesto de autoridad definitivo sobre una alfombra o en una cena de Nueva York. Kardashian lo practica con método: el año pasado rescató varias piezas de Mugler y de Dolce & Gabbana de los años noventa, y su archivo personal se ha convertido en una suerte de departamento de vestuario paralelo a su imperio empresarial.

Lawrence llega al mismo destino por otra vía. Su armario es un ejercicio de contención: The Row como base, una pieza vintage como acento y un calzado deliberadamente equivocado para romper la armonía. Es la misma estrategia que llevó a Zoë Kravitz o a Hailey Bieber a cultivar un estilo reconocible sin esfuerzo aparente. La lección es clara: la ropa de casa ha ascendido de categoría.

No es un detalle menor. El segmento del loungewear de lujo crece a doble dígito desde la pandemia y firmas como Skims han entendido que el consumo aspiracional ya no se juega solo en la gala, sino en el sofá. Vogue lo ha retratado con precisión: dos mujeres con registros opuestos comparten una misma obsesión por la pieza encontrada y por el bolso que no todo el mundo tiene.

Queda la incógnita de si esta escena forma parte de una campaña mayor o es simplemente una amistad que se deja fotografiar. Las próximas semanas, con la temporada de premios en el horizonte y la campaña navideña ya en marcha, aclararán si el pijama de reno es un capricho o una estrategia. Lo que sí es seguro: la próxima vez que estas dos salgan a cenar, el archivo volverá a hablar.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: Kardashian refuerza su relato de empresaria con criterio estético mientras Lawrence consolida su aura de elegancia sin esfuerzo.
  • 💎 El detalle de lujo: La chaqueta de cocodrilo de Gaultier para Hermès, otoño 2004, es una pieza de archivo prácticamente imposible de encontrar en el mercado.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Fuentes cercanas a ambas hablan de una amistad consolidada y de una agenda común que mezcla negocios, promoción y tiempo libre.