El marido de Pastora Soler viajaba en el Iryo del accidente de Urda y la cantante vivió horas de pánico hasta confirmar que estaba bien.
Se llama Francis, cogió el tren en Sevilla a primera hora y, mientras el país empezaba a digerir la noticia del siniestro ferroviario del miércoles 28 de octubre, él seguía dentro de la incertidumbre. Ella lo contó en sus stories de Instagram, sin filtros y con la voz temblorosa: ‘Estoy muy asustada aún, mi marido viajaba en el Iryo Sevilla-Madrid de las 7:45’.
Lo que Pastora Soler contó en sus stories, minuto a minuto
El convoy tenía salida prevista a las 7:45 desde la capital hispalense y arrancó alrededor de media hora más tarde. Ese retraso, que cualquier otra mañana habría sido una anécdota de andén, se convirtió en el dato que la artista repite en cada mensaje. La circulación de alta velocidad entre Madrid, Ciudad Real, y Andalucía quedó interrumpida, y su tren se quedó detenido sin poder continuar el trayecto.
Cuando la cantante supo del accidente, Francis estaba en Ciudad Real, sin posibilidad de seguir viaje y sin una hora concreta de regreso. ‘Gracias a Dios está bien, aunque sigue sin poder salir de Ciudad Real’, escribió entonces, con esa mezcla de alivio y vértigo que solo entiende quien recibe una noticia así con el móvil en la mano.
En medio del susto, una frase que dice mucho de su forma de mirar lo que le pasa: ‘Esto parece una pesadilla, otra vez, no puede ser’. Sin adornos, sin relato construido a posteriori. Miedo puro, del que no se ensaya.
La cantante sevillana, con tres décadas de carrera sobre los escenarios, no es de las que desaparecen cuando hay un problema. Escribió, respiró y volvió a escribir. Y lo hizo sabiendo que sus palabras las iban a leer miles de personas angustiadas exactamente por lo mismo.
Un tren que sale media hora tarde y una mujer que respira hondo: a veces la diferencia entre la crónica y la tragedia son treinta minutos.
De Ciudad Real a casa: el final del susto
Horas después llegó la segunda actualización, la buena: ‘Gracias a Dios Francis llegó a casa hace un rato’. El alivio, sin embargo, no le tapó la vista. En el mismo mensaje puso el foco en los que no iban a poder escribir nada parecido.
‘Ha sido un día muy duro para él y para todos en esas primeras horas en las que salta una noticia de un accidente de tren y sabes que tu marido está viajando en ese momento’, explicó. Y añadió lo que muchos pensaron y pocos se atreven a decir en voz alta: rabia, impotencia, inseguridad y pena, mucha pena. Cerró con un ‘buenas noches a tod@s y gracias’ que sonó a despedida de una jornada que nadie quiere repetir. Su perfil oficial de Instagram se convirtió, en cuestión de horas, en el altavoz de una angustia muy compartida.
Contar una tragedia en primera persona tiene letra pequeña
Hay una diferencia entre el corazón que se alimenta de un susto y el que se alimenta del dolor ajeno, y esta semana se ha visto con nitidez. Manuel Bandera, que viajaba en el AVE implicado, resumió su experiencia con una frase que no necesita adjetivos: ‘Siento que he vuelto a nacer’. Pastora Soler hizo lo mismo desde el otro lado del teléfono, con un matiz que le honra: primero confirmó, luego respiró y después miró a los demás.
Las primeras horas de un siniestro así son siempre un laberinto de información contradictoria, de nombres que se dan por localizados y no lo están, de familias colgadas al teléfono. Por eso el relato de la cantante vale: no convierte el drama en espectáculo, lo ordena. Cuenta lo suyo, que ya es mucho, y deja el sitio que corresponde a las víctimas. En esta redacción no nos interesa el morbo con trenes de por medio; nos interesa cómo se comporta la gente cuando el suelo se mueve. Y aquí, la mujer que cantó aquello de ‘Quédate conmigo’ se quedó con la parte más difícil: la de esperar sin saber.
Queda la investigación, que deberá aclarar las circunstancias exactas de la colisión, y quedan los días siguientes, en los que irán apareciendo más testimonios de pasajeros. También quedará, en la hemeroteca del corazón, este mensaje de madrugada de una mujer que no supo nada de su marido durante horas. Los próximos partes y las próximas comparecencias dirán si el foco se queda donde debe: en los trenes, en los protocolos y en quienes no volvieron a casa.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 5/10. No es salseo de plató, es un susto real, y aquí se mide con respeto.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la información confirmada antes de escribir; pierde el runrún de las primeras horas.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Habrá más testimonios de pasajeros en los próximos días; Pastora, probablemente, no añada nada más.







