El look de Leonor en la universidad ya tiene dos protagonistas claros: un Garmin verde y un bolso shopper sin pretensiones.
La princesa de Asturias, 20 años, arrancó el curso en la Universidad Carlos III de Madrid con vaqueros de corte recto, camisa blanca y zapatillas japonesas. Básicos de manual. Nada que gritar. Y, aun así, la estampa lleva días siendo desmenuzada por la prensa rosa pieza a pieza, como si fuera un vestido de gala.
El reloj de esfera redonda que ya llevaba antes de subir al Elcano
No es nuevo. Garmin se ha convertido en una de sus firmas favoritas y el modelo en cuestión es el Vivoactive 6, un smartwatch de esfera redondeada y correa de goma que estrenó hace dos años, justo antes de embarcar en el buque escuela Juan Sebastián Elcano. Para el primer día de clase, lo recuperó tal cual.
Tal y como detalla la web oficial de la firma, el diseño suma pantalla AMOLED táctil, funciones deportivas y once días de autonomía. Añade sensor de frecuencia cardíaca, registro avanzado del sueño con entrenador de descanso, pagos contactless y 8 GB de almacenamiento interno para música.
El detalle simpático es que no es un reloj de lujo, sino de uso diario. Mientras don Felipe atesora piezas de alta relojería y doña Letizia recibió un AP Royal Oak por su compromiso, la heredera se mueve en otra liga: la de la practicidad pura y dura.
Leonor no construye su estilo a base de joyas heredadas, sino de decisiones repetidas: lo que ya le funciona vuelve a la muñeca.
El bolso ‘shopper’, la pulsera de acero y un armario sin sobresaltos
En la muñeca derecha, una pulsera de acero original que rompe la línea deportiva del reloj. Y en la mano, el bolso shopper práctico que ya se le ha visto en más de una salida. Grande, funcional, sin logotipos a la vista.
El conjunto responde a una lógica de campus, no de pasarela. Es un armario que aguanta una jornada entera entre aulas, apuntes y cafetería sin necesidad de retoque.
La comparación con su madre es inevitable y, esta vez, juega a favor de la hija. Doña Letizia lleva décadas sin lucir reloj; la princesa tiene colección, la usa y la rota. El estilo de Leonor se mide en comodidad y no en vitrina.
Por qué este look de campus funciona mejor de lo que parece
Hay un precedente clarísimo. Cuando Leonor se marchó a bordo del Elcano, la conversación giró alrededor de lo mismo: qué llevaba, de qué marca era, cuánto costaba. Aquel Garmin verde se convirtió en objeto de deseo y la firma lo agradeció en silencio, sin campaña ni embajadora oficial de por medio.
Y conviene mirar el contexto. Las tendencias de relojería de 2026 apuntan a diámetros más reducidos, ligereza y versatilidad, con esferas en verdes salvia, azules, granates, y matices tierra. Leonor, sin proponérselo, va vestida de tendencia desde hace un par de cursos: esfera redonda, correa de goma y cero ostentación.
Eso sí, ojo con la letra pequeña. La princesa reserva el reloj para el día a día y lo retira cuando preside actos oficiales, donde prefiere joyas más discretas. Es una frontera coherente: lo funcional para el campus, lo simbólico para el protocolo.
Aquí la Casa Real no ha tenido que hacer nada y, aun así, gana. Cada imagen de Leonor en clase comunica sin pasar por el gabinete. El riesgo, como siempre, es que el foco se escape del expediente académico y aterrice en el catálogo de complementos. Y ese equilibrio se rompe solo, sin avisar.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Salseo de armario, no de trono: entretiene sin abrir crisis en La Zarzuela.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Garmin, que repite escaparate gratis; pierde el debate académico que nadie está teniendo.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En cuanto cambie de reloj, habrá análisis. La Casa no dirá ni mu, como siempre.







