Mar Lucas está harta. La catalana de 23 años, con 14,8 millones en TikTok, lo confiesa sin filtros.
La entrevista con LOC publicada este lunes 7 de septiembre ha dejado titulares: la creadora catalana asegura estar ‘cansada de todo’ y reconoce que vive un momento de cambios. ‘He perdido la ilusión. El odio me quema muchísimo y cada vez siento que hay más’, dice.
La frase no es de una artista novata. Es la primera vez que los Premios Juventud llegan a España, y Mar Lucas estuvo allí como artista invitada el viernes 4 de septiembre en Starlite, Marbella. Lo contó con orgullo, pero también con un suspiro: ‘Estoy en una época de cambios. Estoy intentando salir de mi zona de confort y la verdad es que ahora mi vida es un poco turbulenta’.
Cansada de todo: el hartazgo de la reina catalana de TikTok
Las cifras asustan. 14,8 millones de personas la siguen en TikTok, más que a muchas estrellas consagradas. Sin embargo, ella siente que el chisme se ha comido la solidaridad. Lo contó sin maquillaje: ‘La gente ve a ciertos personajes como personas de las que pueden hablar para entretenerse’.
De hecho, cuando fue abucheada en agosto en el festival Costa Feira, sus fans salieron en masa a defenderla. Ella no lo leyó como solidaridad, sino como ganas de cotilleo. ‘Por eso fue un error comentar lo que me pasó en las redes, porque la situación fue a peor’, reconoce.
La artista lleva terapia desde hace cinco años y no piensa soltarla. ‘Es lo mejor que me ha pasado en la vida’, afirma. Pero el desgaste es real. Mar Lucas se siente quemada por el odio constante en redes, aunque insiste en que solo se combate con amor.
La chica que un día fue la influencer ultra correcta se ha convertido en una voz que no se calla.
Ese cambio ya se intuía a finales de 2024, cuando lanzó una canción sobre el maltrato y reveló que su ex pareja la amenazaba con publicar material íntimo. Ahora lo confirma con una madurez que pocos esperaban de una creadora acostumbrada a la sonrisa.
Del ex que la amenaza a ‘Turututu’ y la idea de Filipinas
En la entrevista, la conversación va del dolor a la música. Su último sencillo ‘Turututu’ con Samuel G y Oscar, el ruso, se grabó en Málaga. ‘Quería conocer más de la cultura gitana, empaparme de su música’, cuenta. Pero no todo brilla.
Cuando le preguntan si piensa en abandonar, responde: ‘Igual sí. Estoy pensando en mandar toda la mierda e irme a vivir a Filipinas’. Ahí queda la bomba. Mar Lucas baraja instalarse en Filipinas para tomar distancia.
La contradicción es evidente: una artista con millones de seguidores, con música pendiente, que dice necesitar ‘volver a enamorarse de todo’. La mayoría de los mensajes que recibe le hiere. El odio le ha ganado la partida o, al menos, le ha apagado la chispa.
El agotamiento del influencer: precedente y lectura
Este hartazgo no es nuevo. En los últimos dos años, varias figuras del panorama digital español han tirado la toalla o han frenado en seco. La diferencia con Mar Lucas es que lo cuenta desde el escenario y sin red.
El precedente de María Pombo o Dulceida, por nombrar a otras reinas del sector, muestra que la sobreexposición desgasta. Pero Mar Lucas apunta al elefante en la sala: el ciberbullying es un delito, no un precio a pagar por la fama.
Mi lectura es clara: la amenaza de irse a Filipinas no es postureo. Es el grito de una joven que ha entendido que su salud mental vale más que el algoritmo. Si se va, no será la primera. Si se queda, tendrá que encontrar ese amor por el oficio que, según sus palabras, ha perdido.
Ahora la pelota está en su tejado. Lo que decida en los próximos meses dirá mucho sobre hacia dónde va el negocio de las redes en España.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 6/10. El hartazgo es serio, pero no hay un portazo inminente.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la conversación sobre salud mental; pierde TikTok si Mar Lucas se toma en serio Filipinas.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En un mes, foto en Filipinas o retirada temporal. Apostaría a que sí.







