Kylie Jenner ha vuelto a defender el título de billonaria self-made que Forbes le concedió hace siete años. En una entrevista con Who What Wear publicada el pasado 27 de agosto, la empresaria de 29 años sostiene que su fortuna no es heredada. La defensa llega en un momento dulce para su casa de cosmética.
La defensa de la etiqueta ‘self-made’ que no decae
La empresaria no rehúye el debate. ‘Ninguno de mis ingresos es heredado, así que es técnicamente cierto’, declaró a Who What Wear. La gente piensa que el privilegio que tuvo fue un gran trampolín. Es una defensa que ya había utilizado: en 2019, en Interview Germany, aseguró que la etiqueta self-made es la única que se ajusta a la verdad.
Kylie recuerda que dejó de recibir dinero de sus padres, Kris y Caitlyn Jenner, a los 15 años, dos años antes de lanzar Kylie Cosmetics. ‘Soy un caso especial porque antes de lanzar Kylie Cosmetics tenía una plataforma enorme y muchísimos fans’, admitió. ‘Usé el cien por cien de mi dinero para poner en marcha la compañía’.
Sobre el estado de sus cuentas no tiene dudas: ‘No hay ni un centavo heredado en mi cuenta bancaria, y estoy muy orgullosa de ello’. Madre de Stormi y Aire, la menor del clan Kardashian confesó que su firma es ‘sin duda lo que más me importa’.
La pasión no se ha apagado con los años. ‘Si tuviera que elegir una sola cosa, elegiría Kylie Cosmetics porque es una pasión real’, añadió. La firma sigue siendo el centro de gravedad de su imperio personal. Y no es una frase de cortesía.
El dinero siempre lo puso ella; la vitrina, en cambio, se la regaló la fama.
La casa que se le fue de las manos y el precio de la fama
Aun así, Kylie reconoce que la vida se le desbordó. Tras ser coronada billonaria, se compró la casa más espectacular que pudo encontrar en Beverly Hills. Al poco tiempo cambió de opinión: ‘Mi vida se hizo demasiado grande y pensé: mejor no’, ha contado. Siente que perdió el control durante una temporada.
El debate del término ‘self-made’: una corona con matices
Conviene matizar el alcance del título que Forbes concedió en 2019. En 2019, la revista generó un terremoto al situar a Kylie como la billonaria hecha a sí misma más joven de la historia. El debate no fue en vano: la etiqueta ‘self-made’ presupone una ausencia de red de seguridad que, vista desde fuera, resultaba discutible. La fundadora tenía un colchón que no era bancario, sino simbólico. La fama heredada del clan Kardashian actuó como un escaparate planetario, imposible de separar del origen del éxito.
La defensa de Kylie no es nueva, pero sí mucho más selectiva. Subraya que no heredó el dinero como quien renuncia a un legado, y al mismo tiempo admite que su vida alcanzó un ruido insoportable. En 2026, el valor de Kylie Cosmetics ya no se discute en las mismas condiciones: es una de las marcas de belleza más consolidadas de su generación, con una comunidad de compradoras que no reside solo en la celebridad. El matiz: celebrar la trayectoria no exige canonizar el término.
No es la única estrella que convierte su fama en imperio: Rihanna lo logró con Fenty Beauty, Selena Gomez con Rare Beauty. En el fondo, ‘self-made’ sigue siendo una etiqueta que recuerda más al padrinazgo que a la meritocracia pura.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: Kylie refuerza su relato de empresaria hecha a sí misma sin esconder las sombras de la fama heredada.
- 💎 El detalle de lujo: La mansión de Beverly Hills que se compró al sentirse billonaria ejemplifica la desmesura de aquella etapa.
- 🗣️ El entorno cuenta: Su círculo defiende que cada dólar invertido en Kylie Cosmetics salió de su bolsillo, no del clan.







