Enrique del Pozo ha tirado de hemeroteca emocional para contradecir a Amador Mohedano y su versión de la noche de Yerbabuena. El cantante asegura que él estaba allí cuando Rocío Jurado, entre lágrimas, mantuvo una conversación a solas con Jesús Quintero que terminaría con una confesión en el taxi: ‘se quiere divorciar de Ortega Cano y está que no puede más’.
Aquí el diablo está en los detalles. Aquella confesión jamás llegó a oídos de los hermanos de Rocío, mantiene Enrique, y por eso Amador la niega con tanta rotundidad. Que una pareja no fuera idílica no convierte automáticamente en contenido el hartazgo de una mujer que, según el relato de Del Pozo, llegó a plantearse el divorcio en más de una ocasión.
Amador Mohedano, en ‘El verano se mueve’, ha salido al paso: ‘Todo lo que se ha hablado de que se divorciaba es contenido’. El hermano y exmánager de la artista asegura que vivió ‘una pareja normal y corriente, con más felicidad que otro tipo de cosas’ y le parece una barbaridad insinuar lo contrario. La frase exacta ya la tenemos: ‘¿Qué se iba a separar?’
Enfrente, Enrique del Pozo no se mueve ni un centímetro. Reconstruye la escena completa: la llamada de Rocío, la comida en Yerbabuena, la conversación a solas con ‘el loco de la colina’ y el taxi de vuelta. Fue ahí donde, según su versión, Jesús Quintero le puso al día: ‘Venga, Enrique, te lo voy a decir: se quiere divorciar de Ortega Cano y está que no puede más’. Lo tiene, dice, apuntado en sus diarios.
La zanja entre ambos es más profunda de lo que parece. Amador defiende el matrimonio como un pilar del legado familiar; Enrique describe a una Rocío agotada, llorando y dispuesta a plantear los papeles del divorcio. Nunca se lo contó a su familia directa, subraya Del Pozo, y justo ese silencio es el que permite las dos verdades.
Una cena, unas lágrimas y un taxi después, la única versión que no volvió a Rocío fue la de su familia.
La fiesta de Yerbabuena que nadie cuenta igual
El escenario es puro salseo de los noventa: finca Yerbabuena, sobremesa de confidencias y un taxista que, sin querer, se convierte en testigo de un momento íntimo. Enrique insiste en que hubo un planteamiento similar en México, con otra persona presente, y que la separación no se firmó ‘por unos temas más otros temas’. El torero, para él, ‘fue un gran señor que ha estado hasta el último momento donde tenía que estar’.
Amador Mohedano no cede: para él todo es contenido
Amador se remite a lo que vivió como hermano y mánager. ‘Lo que yo he vivido es una pareja normal y corriente’, repite, y descarta el episodio del desmayo y la discusión como una crisis sin retorno. En su relato, el matrimonio pudo tener tensiones, pero de ahí al divorcio hay una distancia que él se niega a recorrer.
Lo curioso es que ambos coinciden en lo esencial: Rocío Jurado quería a Ortega Cano, aunque el cansancio acumulado fuera real. La diferencia es el umbral de la confidencialidad. ¿En qué momento una confidencia a un amigo se convierte en sentencia televisiva? Esa es la pregunta que sobrevuela el plató.
La guerra por el relato de Rocío Jurado no tiene fin
Casi veinte años después de su muerte, la memoria de Rocío Jurado sigue partida en relatos irreconciliables. Rocío Carrasco defiende que su madre murió enamorada de Pedro Carrasco; los Mohedano blindan el matrimonio con Ortega Cano; y ahora Enrique del Pozo aporta un episodio que nadie puede confirmar ni desmentir del todo. Es la misma dinámica de la docuserie, pero con tertulia en directo.
La lección es clara: en el clan Mohedano, hablar del pasado no es memoria, es un acto de poder. Cada entrevista coloca una pieza nueva en el tablero y obliga a los demás a reaccionar antes del siguiente corte de publicidad. Ordena el relato quien se atreve a dar el primer paso, y Enrique del Pozo acaba de mover ficha.
Lo que hay que mirar estos días es la réplica de Gloria Camila o de la propia Rocío Carrasco, siempre atentas al bando que se les adjudica. Si Amador contraataca con otro episodio inédito, tendremos nueva entrega del culebrón antes de que termine el verano. Si no, el taxi de Yerbabuena pasará a la lista de misterios sin resolver.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 7/10. Confesión, taxi y dos versiones irreconciliables: lo justo para una sobremesa con cuchillos.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Enrique del Pozo, que coloca su diario en el centro del tablero; pierde Amador, obligado a matizar su propio relato.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Antes del fin de semana, algún Mohedano contraatacará con otro episodio inédito. La tertulia rosa no cierra en agosto.







