Shia LaBeouf admite en los documentos judiciales que bebe alcohol a diario tras su condena por agresión

El actor, de 40 años, se declaró culpable en junio de tres cargos de agresión leve tras su arresto en el Mardi Gras de Nueva Orleans. El tribunal le impuso dos años de libertad condicional y una nueva vista en septiembre, aunque no asistirá porque estará en un rodaje.

Shia LaBeouf reconoce ante la justicia que bebe alcohol a diario, según los documentos judiciales desvelados por E! News. El actor, de 40 años, se declaró culpable en junio de tres cargos de agresión leve tras su arresto en febrero durante el Mardi Gras de Nueva Orleans.

El informe presentado el 19 de agosto en el Tribunal Penal de la Parroquia de Orleans incluye una admisión poco habitual: el propio actor reconoce que consume alcohol todos los días. También consta que entregó justificantes de haber completado un tratamiento de control de la ira y de abuso de sustancias, pero que rechazó someterse a atención psicológica.

Los documentos judiciales que detallan el consumo diario de alcohol

La sentencia impone dos años de libertad condicional y una sobriedad vigilada, con la obligación de finalizar el tratamiento por abuso de sustancias y mantener la sobriedad. La próxima vista está fijada para el 23 de septiembre. Una anotación manuscrita en el expediente aclara que el actor no comparecerá porque estará en un rodaje.

E! News asegura que ha contactado con el representante y el abogado del actor sin obtener respuesta por ahora. No es un detalle menor: la nota manuscrita del propio tribunal deja entrever la tensión entre la agenda judicial y la profesional.

Del arresto en el Mardi Gras al podcast: nueve meses de sobriedad perdidos

Tras su arresto en febrero, el actor de Holes explicó que había estado sobrio nueve meses antes de recaer durante otros nueve. ‘No estoy en el carro de la sobriedad en absoluto’, declaró en el podcast Channel 5 de Andrew Callaghan. Fue una de las confesiones más sinceras de su trayectoria reciente.

En esa misma conversación, LaBeouf asumió la responsabilidad del incidente de Luisiana. ‘No estuvo bien, tío. Mi comportamiento fue sucio, feo y asqueroso’, afirmó. De fondo, reconoció que su relación con Mia Goth, madre de su hija de cuatro años, le empujó a mantenerse sobrio en otros momentos, aunque después volvió a recaer.

La sobriedad impuesta por un tribunal es, a menudo, más frágil que la que nace de una decisión propia.

Lo que el caso de LaBeouf comparte con otros descensos públicos de Hollywood

El historial de LaBeouf con Alcohólicos Anónimos no es nuevo. Tampoco lo es el patrón de una sentencia judicial que fuerza la abstinencia cuando la voluntad flaquea. Conviene matizar: el actor ha reconocido que sus periodos de sobriedad dependieron del sistema judicial o de sus relaciones sentimentales, una dinámica retratada hasta la saciedad en Hollywood.

Casos como el de Robert Downey Jr. — que también atravesó detenciones, recaídas y un regreso al trabajo como redención — ilustran lo que puede ocurrir cuando el tratamiento se convierte en una condición legal más que en una elección personal. La diferencia, en el expediente de LaBeouf, es que el tribunal ya anticipa su ausencia por rodaje: un privilegio que no todos los condenados tienen.

La película del regreso no espera.

El actor insiste en que su camino no ha terminado. ‘Encontré a Dios a través del programa. Mi camino no ha terminado. Todavía estoy en medio de él, pero estoy en el camino’, declaró. La próxima cita judicial, el 23 de septiembre, se resolverá sin su presencia. El rodaje manda.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: La admisión del consumo diario refuerza la narrativa del actor problemático que LaBeouf lleva años intentando cerrar.
  • 💎 El detalle de lujo: No hay mansiones ni joyas aquí: el privilegio es no comparecer en el juzgado por estar rodando una película.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Fuentes próximas al actor apuntan a que el rodaje es su mejor tabla de salvación, aunque el tribunal mantiene la vigilancia.