Un vestido tie-dye, un diseñador con verborrea y una infanta en el punto de mira. El pasado lunes, en la tradicional recepción de los reyes en los jardines de Marivent, la infanta Sofía se dejó ver con un vestido estampado que a Juan Avellaneda le ha sentado como una patada en el hígado estético. El creador, que nunca se guarda un comentario, ha hecho un repaso en sus redes sociales de todos los looks de la velada y, mientras que ha encontrado aciertos en los estilismos de la reina Letizia y la princesa Leonor, el de la benjamina de la Casa Real le ha ‘cortocircuitado’ el buen gusto.
Un estampado ‘chiringuitero’ y un cinturón que no encaja
Según ha podido recoger Diez Minutos, Avellaneda no se ha mordido la lengua ni una coma. Para él, el vestido largo de Sofía, con su estampado batik y sus tonalidades verdes y azules, se queda a medio camino entre un look de domingo en la playa y una fiesta de verano sin demasiado código. ‘Le habría puesto un detallito para elevar el look y que no se vea como tan relajado, tan chiringuitero’, ha soltado el diseñador en uno de esos directos que luego se convierten en carne de podcast.
El principal problema, según Avellaneda, no es tanto el dibujo como la caída. Él habría apostado por un escote en uve, un drapeado más generoso en la cintura y, sobre todo, un cinturón con más presencia. ‘Ese cinturón de pata de gallo tan chiquitín con ese corte me chirría. No le veo el punto’, remata.
Una alternativa de urgencia: falda con vuelo, media melena y maquillaje
Lejos de limitarse a la crítica en vacío, el diseñador ha propuesto un plan B completo. ‘Yo habría drapeado muchísimo más la cintura y habría añadido una pieza en la falda que le diera movimiento. El cuello en uve, siempre, y un maquillaje más marcado, con ese toque bronce que tan bien le sienta al verano’. También le ha dedicado unas palabras al peinado, pidiendo para la infanta una onda suave -‘una minionda’, en su argot- que evite el efecto ‘lavar y peinar’ que, según él, ha lucido en la noche balear.
La reacción en redes ha sido tan inmediata como polarizada. Mientras unos aplauden la sinceridad del modista y le piden un cameo en el armario de la princesa Leonor, otros consideran que la crítica es gratuita y que el estampado tie-dye estaba a la altura de una cita informal en la costa.
Le habría puesto un detallito para elevar el look y que no se vea chiringuitero.
¿Cuestión de patrones o de ganas de ver un fail real?
Conviene recordar que no es la primera vez que Avellaneda se pronuncia sobre el armario de la infanta Sofía. Ya en su paso por la gala de los Premios Princesa de Asturias del año pasado, el diseñador había señalado que el patrón de algunos de sus vestidos no acababa de favorecerla. Entonces, como ahora, la falta de volumen en la falda fue su principal queja.
Hay quien podría interpretar esta obsesión por las siluetas como una señal de que la joven infanta, con 19 años recién cumplidos, aún no ha encontrado su sello estilístico. Y tiene sentido: mientras la princesa Leonor ha ido consolidando una línea de armario más definida -con una mezcla de sastrería y firma española que Zara ya sueña con imitar-, la hija menor de los Reyes sigue explorando entre lo juvenil y lo informal, y a veces se le resbala un estampado que no termina de encajar con la solemnidad de según qué actos.
La cuestión es si el traje bueno hace al monarca o si, en 2026, podemos permitirnos una infanta en vaqueros (o casi) sin que el protocolo se desangre. A juzgar por el revuelo, todavía hay quien piensa que un posado en los jardines de Marivent pide algo más que un vestido de firma. Y Avellaneda, con su bisturí de influencer, ya ha dejado claro de qué lado está.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Ni un beef real ni un elogio de manual. El diseñador entra con bisturí, pero sin brocha gorda.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana el armario de la princesa Leonor, que sale reforzado; pierde el de la infanta Sofía, al menos en los stories de Avellaneda.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Zarzuela callará -nunca responde a un estilista– pero la prensa rosa tendrá portada asegurada en ¡Hola! o Diez Minutos, y el diseñador se apuntará otro directo.







