Irene Rosales ha roto su silencio sobre el estado actual de Cantora y lo ha hecho con un mensaje cargado de nostalgia y comprensión. Tras la emisión de El precio de Cantora, el programa que ha mostrado por primera vez en décadas el interior de la histórica finca de Isabel Pantoja, la colaboradora ha compartido su opinión sobre las imágenes y ha querido lanzar unas palabras dirigidas tanto a la tonadillera como a Kiko Rivera.
Los problemas de la familia Pantoja

Las impactantes escenas emitidas por Telecinco han provocado un gran revuelo en la prensa del corazón. Habitaciones vacías, humedades, grietas, telarañas, objetos abandonados y signos evidentes de deterioro han dibujado una realidad muy distinta a la que durante años representó Cantora, uno de los lugares más emblemáticos de la crónica social española.
Precisamente por haber formado parte de esa familia durante años, Irene Rosales conoce perfectamente la finca y asegura que verla en esas condiciones le ha producido una profunda tristeza. Ya durante su intervención en El verano se mueve, donde pudo ver un avance de las imágenes, dejó clara cuál era su primera reacción.
«Me da tristeza», confesó sin rodeos. Unas palabras que no tardaron en llamar la atención, especialmente porque reflejan el vínculo emocional que todavía mantiene con un lugar que fue escenario de muchos momentos importantes de su vida.
La sevillana reconoció entonces que la situación debía resultar todavía más dolorosa para quienes crecieron o vivieron durante tantos años en la finca. «Imagino que a la familia le dará más tristeza porque es una casa que se ha vivido muchísimo, que tiene mucho recorrido y mucha historia. Ahora se ve completamente vacía», explicó.
En aquel momento, Irene ya apuntó que el deterioro de Cantora podía entenderse también como una consecuencia indirecta del conflicto familiar que durante años enfrentó a Isabel Pantoja y Kiko Rivera, una ruptura que marcó profundamente el futuro de la finca.
Días después de la emisión íntegra del especial, Irene Rosales volvió a pronunciarse. Lo hizo ante las cámaras de Europa Press mientras disfrutaba de unos días de descanso en Vejer de la Frontera (Cádiz) junto a sus hijas, Ana y Carlota, y su pareja, Guillermo Famín.
Lejos de alimentar la polémica, optó por un discurso conciliador, alejándose de las críticas que sí han expresado otros miembros del entorno de los Pantoja.
«Creo que se le está dando mucho bombo, pero es lo normal cuando dejas una casa y además una casa que ha sido muy vivida«, afirmó, restando dramatismo a la situación que muestran las imágenes difundidas en televisión.
El mensaje de Irene Rosales

Irene Rosales ha querido defender tanto a Isabel Pantoja como a Kiko Rivera de quienes consideran que el abandono de la finca responde a una falta de interés por conservarla.
«No creo que eso lo hayan hecho queriendo ni a malas», aseguró. En su opinión, el deterioro responde simplemente al paso del tiempo y a la dificultad de mantener una propiedad de semejantes dimensiones.
La colaboradora recordó que Cantora necesita un mantenimiento constante y que una vivienda tan grande puede deteriorarse con rapidez cuando permanece deshabitada durante meses.
«Es el deterioro de una casa tan grande y que necesita tanto trabajo. Al final, en unos meses, se echa abajo«, explicó, insistiendo en que no cree que ni Isabel Pantoja ni su hijo pretendieran dejar la finca en esas condiciones.
A pesar de ese análisis más racional, Irene Rosales no ocultó el impacto emocional que le produce contemplar el estado actual de una casa que conoció llena de vida.
La exconcursante de Gran Hermano VIP reconoció que resulta inevitable sentir pena al comparar las imágenes actuales con los recuerdos que conserva de su etapa en Cantora.
Sin embargo, el momento más significativo de sus declaraciones llegó cuando decidió enviar un mensaje directo tanto a Isabel Pantoja como a Kiko Rivera, alejándose por completo de cualquier enfrentamiento.
«Estoy segura de que los bonitos recuerdos se los han llevado ellos y ya está. Habrán cerrado esa etapa», afirmó, dejando entrever que lo verdaderamente importante no es el estado físico de la finca, sino todo lo vivido entre sus paredes durante décadas.
Con esas palabras, Irene quiso poner el foco en el valor sentimental de Cantora y no únicamente en su deterioro material. Para ella, los recuerdos permanecen intactos aunque la vivienda haya cambiado por completo con el paso del tiempo.
Finalmente, la colaboradora volvió a insistir en la tristeza que le produce ver la finca vacía, aunque dejó claro que quienes realmente deben sentir ese dolor son quienes la consideraron su hogar durante tantos años.
«Más pena les tendrá que dar a ellos seguro», concluyó, cerrando así un mensaje sereno y conciliador dirigido a Isabel Pantoja y Kiko Rivera, en un momento en el que el estado de Cantora vuelve a situar a la familia en el centro de la actualidad.







