Elisa Mouliaá tenía que declarar este lunes en el Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid. No fue. Tercera vez. Y ayer martes, el juez Arturo Zamarriego dictó orden de detención. Horas después, la actriz publicaba fotos en bikini desde un hotel de lujo en Dubái. Sin inmutarse.
La orden de detención tras tres ausencias
El magistrado considera que Mouliaá no compareció «sin alegar justa causa» y recuerda que ya había sido advertida de las consecuencias de volver a faltar a una citación. En su auto, conocido este 16 de junio, sostiene que la sucesión de incomparecencias evidencia una «clara e inequívoca voluntad de sustraerse a la acción de la Justicia».
No es la primera vez que la intérprete falta: antes había alegado motivos médicos y una baja por ansiedad. En una de esas ocasiones, el juzgado llegó a pedir un forense. La acumulación de plantones ha llevado ahora al instructor a ordenar su presentación forzosa ante el juzgado.
La versión de la actriz: trabajo fuera y petición de videoconferencia
La defensa de Mouliaá tiene otra explicación. Su abogada, Yurena Carrillo, alegó que la actriz se encontraba fuera de España por un contrato laboral firmado con anterioridad —vigente desde el 8 de junio hasta finales del verano— y que la mantiene desplazada entre Dubái y el Mar Rojo, con comunicaciones limitadas o incluso inexistentes. Según esta versión, no se escondía y había intentado declarar por videoconferencia.
El juez, de momento, no ha aceptado esa fórmula como alternativa suficiente. La propia Mouliaá había explicado en redes que su compromiso profesional le impedía acudir presencialmente, pero que estaba dispuesta a colaborar telemáticamente. La decisión del magistrado ha dejado en el aire esa posibilidad y ha puesto orden de busca y captura.
Publicar un bikini en Dubái justo después de que un juez ordene tu detención es una declaración de intenciones sin palabras.
El precedente: de denunciante a investigada y el mensaje en X que encendió la mecha
Para entender este giro hay que retroceder a octubre de 2024, cuando Íñigo Errejón dimitió tras acusaciones anónimas de comportamientos machistas y Elisa Mouliaá presentó una denuncia por presunta agresión sexual ocurrida en 2021 durante una fiesta. El procedimiento avanzó hasta que el juez Adolfo Carretero procesó al exdiputado de Sumar, mientras la Fiscalía pedía el archivo.
En febrero de 2026, Mouliaá anunció que retiraba su acusación particular por motivos de salud y personales, aunque insistió en que no se retractaba de los hechos. Días después dio marcha atrás y comunicó al juzgado que continuaría adelante. Mientras, Errejón interpuso una querella por presuntas calumnias a raíz de un tuit en el que la actriz afirmaba que el exdirigente había «extorsionado» a dos testigos del caso. Esa causa es la que ha llevado al juez Zamarriego a ordenar ahora su detención.
Los testigos, una pareja que vivía en el piso de la fiesta, declararon por videoconferencia desde Australia y dijeron no haber visto «nada raro» aquella noche. La espiral judicial cruzada mantiene a ambos protagonistas en los juzgados mientras la opinión pública se divide entre quien ve a una mujer perseguida y quien percibe una estrategia de dilación.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 7/10. Un juez lanza orden de detención y ella responde con bikini en Dubái: el culebrón judicial tiene todos los ingredientes.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la opinión pública atónita; pierde Mouliaá, que regala una imagen de desprecio a las citaciones judiciales.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Seguro que su defensa recurre y la orden no se ejecutará mientras esté fuera. La próxima entrega llegará en redes.







