Corinna Larsen ha vuelto. Y lo ha hecho sin ruido, pero con resultados sonoros: ha subastado las joyas que el Rey Juan Carlos le regaló —incluido el anillo de pedida secreta— y se ha embolsado más de 800.000 euros.
La discreta subasta de la ‘distinguida lady europea’
Según ha revelado La Razón, la socialité puso a la venta nueve lotes de joyas en la prestigiosa casa Bonhams el pasado 11 de junio. El catálogo se refería a ella con el enigmático título de «distinguida lady europea», pero los expertos en joyería real no tardaron en atar cabos. David Rato, conocido por su perfil Spanish Royal Jewels, fue uno de los primeros en identificar la procedencia de las piezas.
Entre las joyas más llamativas destacaba una pulsera de diamantes de la joyería madrileña Aldao, la misma que Corinna lució en su portada de ¡Hola! cuando contó todos los detalles de su relación con Don Juan Carlos. Por ella se pagaron más de 170.000 euros, una cifra que confirmaba el interés del mercado por estas piezas con historia. Junto a la pulsera se vendieron unos pendientes a juego de considerable tamaño.
Pero la pieza con más carga simbólica era un anillo de Aldao con un diamante de más de ocho quilates y medio. Según la propia Corinna, ese fue el regalo que recibió del Rey emérito en una pedida de mano secreta que nunca se hizo pública. En su día se llegó a valorar en más de un millón de euros, pero la subasta apenas alcanzó los 120.000 euros. Un resultado que, para los románticos, resulta casi una metáfora de aquella historia.
El lote estrella, sin embargo, fue un anillo con un zafiro de Birmania de más de catorce quilates rodeado de diamantes, también firmado por Aldao y, posiblemente, otro regalo real. Por él se pagaron casi 280.000 euros, convirtiéndose en la pieza más cara de la colección.
La subasta incluyó otras joyas, como un reloj Bulgari en forma de serpiente y un anillo de esmeralda, además de dos regalos del sultán de Omán —uno de ellos se quedó sin vender—. La recaudación total superó los 800.000 euros, una cantidad que Corinna ingresará discretamente mientras la Casa Real prefiere mirar hacia otro lado.
Vender el anillo de pedida secreta no es solo una transacción: es el cierre de un capítulo que la Corona no quiere abrir.
Joyas, secretos y un eco de hace tres décadas
No es la primera vez que las joyas del Rey emérito saltan a la palestra, pero sí es la primera vez que se subastan públicamente piezas tan íntimas. Corinna Larsen ha elegido un momento en el que el escándalo parece amortiguado para desprenderse de unos objetos que durante años fueron prueba de una relación que casi hace tambalear a la monarquía. Y lo ha hecho con la discreción que da un catálogo anónimo, aunque con la claridad de que los expertos iban a identificarla.
El resultado de la subasta es un termómetro del estado sentimental de aquel vínculo: las piezas más valiosas en lo material no alcanzaron las cifras soñadas, pero la recaudación global es un éxito. El anillo de pedida, ese que simbolizó una promesa nunca cumplida, se vendió por una décima parte de su valor estimado. ¿Poco interés, o simplemente que el mercado de las joyas con historia real castiga más la leyenda que los quilates? Aquí viene lo interesante: hace treinta años, estas mismas joyas habrían disparado las portadas durante semanas; ahora, la noticia se cuela entre un documental de Netflix y un reality de Telecinco.
Lo cierto es que el eco de aquella época no se ha apagado. Cada movimiento de Corinna Larsen sigue levantando titulares, y cada silencio de la Casa Real se interpreta como un intento de pasar página a toda velocidad. Esta subasta es un recordatorio de que las joyas cuentan historias que los comunicados oficiales nunca podrán borrar, y de que Corinna Larsen sigue teniendo la llave —literal y metafórica— de uno de los capítulos más espinosos del reinado de Juan Carlos I. Quién sabe cuántas piezas más guarda en su joyero.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 7/10. La historia resucita un escándalo monárquico con cifras y anécdotas muy jugosas, aunque la subasta fue discreta.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Corinna, que ingresa 800.000 euros sin apenas exposición; pierde la Casa Real, que ve cómo sus joyas más íntimas vuelven al escaparate.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Silencio en Zarzuela, casi seguro, pero alguna revista del corazón pronto dedicará páginas al ‘tesoro sentimental’ del Rey emérito.







