La primera cita con su público en siete años no podía ser un concierto más. Ariana Grande inauguró en Oakland su gira Eternal Sunshine con un stunt que desafió la gravedad y dejó claro que la cantante de 32 años ha vuelto para quedarse.
Ante un Oakland Arena entregado, la intérprete de Hate That I Made You Love Me desgranó un repertorio que recorrió sus grandes éxitos, pero fue durante Supernatural cuando la coreografía dio un vuelco inesperado. Los comentarios en las redes no se hizo esperar, y el momento ya circula como uno de los más comentados del arranque de la gira.
El vuelo que detuvo el concierto
Tras ser rodeada por sus bailarines, Grande quedaba parcialmente oculta mientras se enganchaba a un arnés de seguridad. Al abrir nuevamente el círculo, la artista ya flotaba: ascendía lentamente de espaldas al escenario, con los brazos caídos y una vulnerabilidad calculada que hizo rugir al recinto. La secuencia, compartida por una seguidora en Reddit, se viralizó en cuestión de minutos.
«Esto es una preciosidad. Me encanta cuando los artistas invierten de verdad en una producción interesante», escribió un usuario. «El movimiento, las notas que alcanza mientras flota, las luces a su alrededor… Sencillamente increíble. Sin peros», añadió otro. La propia artista subió una imagen del instante a su cuenta de Instagram, donde los seguidores reaccionaron con un aluvión de mensajes: «¿ESTÁS DE BROMA?» y «El show es irreal» fueron algunos de los más repetidos.
No se trata solo de un truco de escenario. Es una declaración de intenciones que separa a las estrellas del pop de las artistas que construyen un universo propio.
Un regreso de altura entre tul y corsé
Durante el tramo del stunt, Grande lució un vestido blanco de manga corta con sobrecapa de encaje, un diseño que subrayaba la atmósfera etérea del momento. Pero el vestuario fue tan cambiante como la energía del espectáculo: más tarde apareció con un minivestido morado de corte ceñido con detalles florales en negro, un modelo de estilo corsé con falda de tul en capas, y un tercer look negro de cuerpo semitransparente y botas altas que la acompañó en sus movimientos junto al cuerpo de baile.
Oakland es solo la primera parada. La gira continuará con dos nuevas fechas en la misma ciudad los días 9 y 10 de junio, antes de recorrer Los Ángeles, Inglewood, Austin, Chicago, Atlanta y Brooklyn. Y la traca final llegará al otro lado del Atlántico: diez noches en el O2 Arena de Londres, del 15 de agosto al 1 de septiembre, que pondrán el broche a la gira.
Mientras los focos iluminan la carretera, Grande prepara el lanzamiento de su octavo álbum, Petal, que verá la luz el próximo 31 de julio. Un trabajo que, según explicó ella misma en un reel de Instagram, habla «de romper con apegos negativos, ya sean monstruos en mi cabeza, voces externas o cosas que ya no me sirven». El primer single, Hate That I Made You Love Me, ya anticipa ese tono de catarsis luminosa.
El riesgo como lenguaje escénico
El stunt de Grande no es un capricho aislado. Se inscribe en una larga tradición de artistas que han hecho del riesgo físico un elemento narrativo de sus conciertos. Pink ha volado literalmente sobre el público; Lady Gaga utilizó arneses para recrear poesía visual en sus giras. Pero la maniobra de Grande tiene una impronta distinta: no busca la espectacularidad circense, sino la fragilidad coreográfica. La suspensión ocurre mientras canta, sin playback, y eso multiplica la tensión.
En 2019, con Sweetener World Tour, la puesta en escena apostaba por la grandiosidad visual de los videowalls y los juegos de luces. Siete años después, Grande elige la intimidad del cuerpo expuesto. Como si la artista que encarnó a Glinda en Wicked hubiera aprendido a dominar los mecanismos de la magia desde dentro.
El resultado es un espectáculo que entiende el pop como un arte total, donde el riesgo no es un añadido: es un argumento. Queda por ver si las próximas paradas mantendrán ese listón o si Oakland fue, sencillamente, la noche en que todo encajó.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: Ariana Grande demuestra que su pausa no ha sido un retiro, sino un reinicio creativo que la coloca en la primera línea del pop escénico.
- 💎 El detalle de lujo: La cantante desplegó un vestuario que combinó encaje vaporoso, corsés y tul, a la altura de una producción que aspira a ser la más ambiciosa de su carrera.
- 🗣️ El entorno cuenta: Las redes estallaron con elogios, y la propia Grande compartió el momento, consciente de que el stunt era la imagen que definiría el arranque de la gira.







