Zimmermann ha convertido el Hôtel Belles Rives de Antibes en el centro neurálgico del verano de la moda. La firma australiana presentó su colección Cruise 2027 con una fastuosa fiesta de tres días que mezcló alta costura, estilo de vida de la Costa Azul y un elenco de invitadas de altura: Jodie Turner-Smith, Poppy Delevingne, Eiza González, Suki Waterhouse y un largo etcétera de nombres que pusieron el brillo internacional a la escapada.
La tormenta que no pudo con el glamour australiano
Las hermanas Nicky y Simone Zimmermann orquestaron una velada que ni el viento ni las olas pudieron arruinar. Según relata Vogue, el pasado martes los casi cien comensales se sentaron a la mesa exterior del mítico hotel cuando una tormenta eléctrica descargó sobre la bahía. «Cuando estás en el negocio de la moda te enfrentas a pandemias, aranceles y a lo que sea; esta noche el contratiempo fue un poco de lluvia, y al final ha sido mínimo porque todo ha salido genial», bromeó Nicky Zimmermann ante los invitados.
La naturaleza aún tenía reservada una sorpresa: olas colosales comenzaron a golpear la plataforma, arrastrando cojines, servilletas e incluso la chaqueta del director general de la firma, Roberto Eggs, mar adentro. Lejos de deslucir la cita, el grupo se refugió en el bar interior con las colas de los vestidos empapadas y continuó la celebración entre copas de Champagne y pavlova, el postre nacional australiano que las anfitrionas habían mandado preparar al chef Guillaume Brahimi.
Entre brindis y risas, las actrices AJ Michalka y Chloe Bennet, que ruedan a pocos kilómetros la próxima temporada de The White Lotus, comentaban lo metarreferencial que resultaba el momento: «Es muy meta estar aquí, llevamos semanas filmando escenas de fiesta», confesó Bennet. Las hermanas Zimmermann no escatimaron en detalles: el menú ofrecía scampi, pollo asado y la citada pavlova, todo supervisado por su chef de confianza, traído expresamente desde Sídney.
El desembarco de los invitados ya marcó el tono aspiracional. Llegaron al hotel en barco —con la promesa firme de que no se repetiría la odisea del verano anterior en Mykonos— y bajo un cielo teñido de rosa pastel. La escena fue un carrusel de besos al aire que reunió a Jodie Turner-Smith, Poppy Delevingne, Jessie Ware, Gabriella Brooks, Blanca Suárez y Anna Shaffer antes de la cena.
En Zimmermann, incluso el caos tiene un aire de editorial de moda: las olas solo subieron la apuesta del glamour.
Suki Waterhouse y el misterioso libro en la almohada
Cuando la cena dio paso a la música, Suki Waterhouse apareció como una aparición con un corsé de encaje y una falda infinita para regalar una serenata sorpresa. «Esta va por todos los enamorados», susurró mientras Eiza González, agachada en primera fila, grababa el momento con su móvil y la hermana pequeña de Waterhouse lo inmortalizaba con una videocámara retro. La energía íntima y exclusiva fue, tal vez, el instante más fotogénico de la noche.
Al regresar a sus habitaciones, los invitados encontraron un ejemplar del libro Pool Party de Jean «Johnny» Pigozzi misteriosamente posado sobre la almohada. La elección no era casual: al día siguiente, las anfitrionas convocaron al grupo en Villa Dorane, la residencia de los años cincuenta del fotógrafo y heredero del imperio automovilístico en Cap d’Antibes, para una jornada de piscina que el propio Pigozzi se encargó de documentar con su cámara acuática.
El almuerzo se alargó bajo el sol del Mediterráneo con una sucesión de platos —ensalada niçoise con ventresca de atún y lubina a la sal de roca— regados con abundante Chablis. Después, los modelos y actores se dispersaron entre partidas de Jenga, sesiones de DJ con vinilos y caricias a los perros que correteaban libres por la finca.
La escena más codiciada llegó por la tarde en la piscina de la villa. En una postal que competía con cualquier estampa de Slim Aarons —llamémoslo Zim Aarons—, los invitados chapotearon en el agua mientras Rigozzi disparaba su cámara en en la orilla. El fotógrafo, apodado «padre del selfie de los famosos», ya había inmortalizado en su archivo a Naomi Campbell, Sharon Stone o Kylie Minogue, y ahora sumaba a la tribu Zimmermann a su galería de veranos idílicos.
El espíritu de Slim Aarons revive en el siglo XXI
No es la primera vez que una firma de moda bebe del legado de Slim Aarons, el fotógrafo que convirtió las piscinas de la Costa Azul en el símbolo definitivo del ocio aspiracional. Zimmermann, sin embargo, no se limitó a citarlo: construyó durante dos días una vivencia hiperreal que parecía sacada de una página de su icónico libro Poolside. Desde la selección del alojamiento —el Belles Rives, donde F. Scott Fitzgerald escribió parte de Suave es la noche— hasta el ejemplar de Pool Party dejado en las almohadas, todo fue un guiño al imaginario del veraneo eterno.
Las hermanas Zimmermann han entendido que el lujo actual no se vende solo con prendas: se teje con experiencias que el consumidor aspira a tocar. La colección Cruise 2027, que ya se puede ver en la tienda online de la maison, se inspira en esa misma luz del sur de Francia que empapó cada momento del fin de semana. Con este despliegue, la etiqueta australiana consolida su posicionamiento como embajadora de un estilo de vida que es, a la vez, heredero de Aarons y profundamente contemporáneo.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: Zimmermann refuerza su narrativa como marca de estilo de vida global, capaz de convertir una presentación de colección en un museo viviente del verano aspiracional.
- 💎 El detalle de lujo: La elección del Hôtel Belles Rives —cargado de historia literaria— y el tributo al fotógrafo Slim Aarons dotan al evento de una exclusividad que va más allá de la pasarela.
- 🗣️ El entorno cuenta: El boca a boca de las invitadas —muchas de ellas embajadoras silenciosas de la etiqueta— multiplica el alcance de una experiencia que parece diseñada para inundar las redes de ensoñaciones estivales.







