Cara Delevingne y la música: los dos singles y el videoclip surrealista que marcan su reinvención

La modelo debuta como cantante con 'I Forgot' y 'Out of My Head' en un cortometraje de siete minutos cargado de surrealismo. Dirigido por Jessica Lee Gagné, el video revela una faceta vulnerable y ambiciosa de la actriz.

Hay reinvenciones que resultan predecibles y otras que llegan como un vendaval. Cara Delevingne presenta su faceta más íntima con dos singles y un videoclip surrealista, una declaración de intenciones que la aleja del brillo de las pasarelas para abrazar la vulnerabilidad de un estudio de grabación. La modelo y actriz británica estrenaba esta misma mañana los temas ‘I Forgot’ y ‘Out of My Head’ en un cortometraje de siete minutos que ya acumula miradas atónitas.

De la pasarela al estudio de grabación: el renacer musical de Cara Delevingne

Quienes han seguido su trayectoria saben que la música fue su primer amor. Delevingne tocaba la batería a los siete años y componía canciones encerrada en el cuarto de baño, sin atreverse a compartirlas. “Eran siempre para mí”, confiesa en la entrevista concedida a Vogue. Esa pulsión creativa se reavivaba en cada descanso de su agenda como imagen de Chanel o Burberry, aunque la industria del entretenimiento la absorbía por otros caminos.

‘I Forgot’ y ‘Out of My Head’ resumen en poco más de tres minutos cada una la montaña rusa emocional de los últimos años. El primer single nació de una frase casi accidental durante una sesión: “Olvidé que el mundo es real”. El resultado suena a confesión sin filtro, con una producción oscilante entre el pop de autor y los bajos heredados de la cultura rave que ella misma frecuentó. El segundo corte, originalmente titulado ‘Talking Heads’, aborda la disociación en las relaciones familiares y actúa como un mantra personal: sacar la cabeza del ruido propio.

Un videoclip que no pide permiso: surrealismo, maniquís y una ventisca inesperada

La puesta en imágenes corrió a cargo de Jessica Lee Gagné, directora de episodios de la serie Severance. La producción, rodada en unos grandes almacenes abandonados de Montreal, convierte las letras vulnerables en una sucesión de escenas oníricas y distorsionadas, literalmente cubiertas por una tormenta de nieve que nadie presupuestó. “Era un riesgo enorme para un primer vídeo —admite la artista—, pero prefiero una entrada estridente”.

La intérprete ha financiado el vídeo de su propio bolsillo, una decisión que subraya la independencia con la que está pilotando su nuevo proyecto. “Por primera vez no estaba filmando para nadie más —asegura—, y eso me dio una claridad absoluta”. El equipo, compuesto íntegramente por mujeres, refleja también un giro consciente hacia narrativas que la propia Delevingne controla desde la idea hasta el último fotograma.

No es un simple capricho de estrella: Cara Delevingne ha financiado ella misma este primer vídeo y ha reunido a un equipo de mujeres para salir de gira.

La locación, unos grandes almacenes cerrados con sus maniquíes originales, y la tormenta repentina que estalló durante un rodaje nocturno en el bosque añadieron una capa de azar estético que encaja con la filosofía del álbum: entregarse a lo que ocurre sin planificarlo cada segundo.

Modelos que cantan: ¿capricho, estrategia o vocación auténtica?

El tránsito de la moda a la música no es nuevo, pero suele estar rodeado de escepticismo. En los años noventa, Naomi Campbell trató de conquistar las listas con un efímero Love and Tears, y más recientemente otras figuras como Agyness Deyn o incluso Kate Moss jugueteaban con colaboraciones puntuales. El caso de Delevingne tiene un punto diferencial: no llega como una invitada ocasional, sino como quien construye un proyecto desde los cimientos, con el respaldo de Warner Records y una gira que comienza en junio. “Quería que el álbum fuese un renacimiento —dice—, empezar desde cero”.

La mayoría de las canciones está escritas en los últimos tres o cuatro años, aunque el tema que abre el disco es un poema sobre salud mental que garabateó al terminar la adolescencia. Recuperar esas notas del móvil, a menudo olvidadas entre capturas de pantalla, fue casi una arqueología emocional. El resultado se aleja del pop pulido que se podría esperar de una celebridad y se adentra en texturas más rugosas, con cambios de ritmo que imitan el torrente de un estado de ánimo que no sabe de transiciones suaves.

La puesta en escena en directo también rompe con los clichés de la supermodelo: una banda de chicas, ninguna coreografía de alto presupuesto y una estética que la propia Delevingne define como “desnuda”. Frente a la tentación de convertir el tour en un desfile de firmas, prefiere la comodidad de unos vaqueros y una camiseta. “En cuanto pones ropa sobre algo, modificas la esencia de quien eres”, reflexiona.

Con un disco que verá la luz a finales del verano, el viaje de Cara Delevingne hacia la música suena a apuesta sincera. Queda por ver cómo reaccionará una industria que suele ser cruel con las intromisiones desde otros oficios, pero la energía visceral de estos primeros compases indica que estamos ante algo más que un pasatiempo de estrella. El entorno de la artista habla de un punto de inflexión personal tanto como profesional, y los próximos conciertos serán el termómetro definitivo.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: Cara Delevingne resetea su perfil de modelo-empresaria para mostrarse como una creadora que no se refugia en artificios.
  • 💎 El detalle de lujo: El vídeo se rodó en unos grandes almacenes abandonados de Montreal, con una tormenta de nieve natural que habría costado una fortuna replicar.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Cercanos a la artista señalan que esta reinvención responde a un proceso de crecimiento personal más que a una maniobra de despacho.