La reina Letizia ha inaugurado la 85ª Feria del Libro de Madrid con un look reciclado de Adolfo Domínguez y alpargatas.
La cita literaria, que arranca este viernes en El Retiro y se extiende hasta el 14 de junio, ha sido el escenario perfecto para que la esposa de Felipe VI demuestre que el armario royal también sabe ser sostenible. Con 366 casetas y un lema dedicado al humor —“leer y reírse son formas de resistencia”, en palabras de su directora, Eva Orúe—, la inauguración de esta 85ª edición tenía un listón alto. Y Letizia lo ha superado con creces apostando por un look de archivo.
Su elección: un vestido largo y vaporoso en tonos azules y malvas, firmado por Adolfo Domínguez, que ya estrenó hace seis años, combinado con alpargatas de cuña que le dan un aire fresco y muy español.
El vestido azul y malva que Doña Letizia guarda como un tesoro
El modelo pertenece a la colección verano 2020 y ya lo lució en su visita a Sevilla aquel junio. Se trata de un diseño con escote halter que se ciñe a la cintura y cae con una falda plisada, un patrón que la reina sabe que le sienta de maravilla. No es casualidad: cuando una prenda resalta sus brazos trabajados, la reina la repite sin miramientos.
Lo ha hecho otras veces. En 2024 optó por un conjunto en blanco y verde, y en 2025 rescató un vestido blanco de Hugo Boss. Las alpargatas, un toque casi inédito en sus actos oficiales, rompen con el zapato de tacón bajo al que nos tiene acostumbradas. ¿Casualidad? Más bien estrategia.
Los brazos más comentados (y el secreto fitness detrás)
El escote halter no está elegido al tuntún: permite lucir el tren superior con toda la intención. Los expertos de Piko Studios lo tienen claro: “Los brazos tonificados de la reina Letizia son el resultado de un enfoque inteligente basado en fuerza moderada, precisión y regularidad”. La constancia y una estructura de trabajo progresiva son la clave.
Y ella lo sabe. Ya en 2025 apostó por un vestido negro palabra de honor que dejaba los hombros al aire; en esta Feria, ha repetido la fórmula con maestría. Mientras paseaba entre las casetas, saludando a libreros, ha podido ojear una edición bilingüe de ‘La carta del capitán Cuéllar’, una rareza que ha despertado su curiosidad. El año pasado se llevó 21 ejemplares: este año apunta maneras.
Las alpargatas no restan, suman: convierten un look de archivo en un mensaje de cercanía y sostenibilidad.
Y por si la mañana no fuera suficientemente mediática, la reina ha aparecido también en un vídeo por el Día Mundial Sin Tabaco que ya se ha vuelto viral. Agenda doble, impacto doble.
Reciclar, tonificar y sonreír: la fórmula Letizia que mantiene a raya al protocolo
Da la impresión de que doña Letizia ha encontrado la ecuación perfecta entre imagen institucional y mensaje personal. Reciclar vestidos de hace seis años no es un gesto de despacho, es una declaración de intenciones. Y si además el diseño resalta su mejor carta —unos brazos trabajados con disciplina de gimnasio—, el tiro sale por la culata del aburrimiento protocolar.
Comparado con otras inauguraciones, donde los estilismos eran más previsibles, este 29 de mayo la reina ha jugado a ser ella misma: cercana, veraniega y consciente de que la moda royal puede y debe tener un punto de humor. La elección de las alpargatas es la guinda de ese pastel de intenciones.
Veremos si el año que viene vuelve a repetir o si esta apuesta abre la veda a una gira estival con más calzado bajo. De momento, en las casetas de El Retiro, ya la han visto como una más. Y esa es, quizá, la mayor victoria de todas.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Todo ha salido según lo previsto, sin sorpresas más allá del calzado.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Adolfo Domínguez y el mensaje ecológico. Pierde el zapato de tacón, que hoy no ha pisado El Retiro.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Lo más probable es que en los próximos días veamos a la reina en otro acto con un look igual de reciclado y con alpargatas. Casa Real, sin prisa.







