Muere Fiorella, la madre de Aitana Sánchez-Gijón, en Madrid

Aitana Sánchez-Gijón despide a su madre, Fiorella De Angelis, en un Madrid gris de finales de abril, arropada por los suyos en uno de esos días que nadie quiere marcar en el calendario.

La noticia la han confirmado este lunes varios medios del corazón y se ha vivido con la discreción que la actriz siempre ha guardado sobre su vida familiar. Fiorella, italiana de nacimiento y figura clave en la biografía sentimental de la intérprete, fallece en la capital tras un periodo de salud delicado del que apenas había trascendido información pública. Tela marinera para una semana que arrancaba con otros titulares.

Quién era Fiorella De Angelis y por qué importa este adiós

Para entender la dimensión de este momento conviene recordar que Fiorella fue el motor italiano de una de las actrices más queridas del cine español. La madre de Aitana llegó a Madrid décadas atrás y construyó aquí su familia, manteniendo siempre el vínculo con sus raíces transalpinas. La propia actriz ha hablado en alguna entrevista del peso que tuvo crecer entre dos culturas, dos idiomas y dos formas de mirar la vida. Ese acento italiano que a veces se le escapa a Aitana cuando se emociona en una alfombra roja viene, en buena parte, de ella.

Según ha podido confirmarse a través de las publicaciones del corazón, el adiós ha sido íntimo, sin convocatoria abierta a la prensa y con la familia más estrecha como única compañía. Casualidades, las justas: la actriz llevaba meses bajando el ritmo de apariciones públicas, algo que ahora cobra otro sentido.

El círculo más cercano: Teo, Bruna y Maxi Iglesias

En el adiós han estado sus dos hijos, Teo y Bruna, además de su pareja, el actor Maxi Iglesias. La relación entre Aitana y Maxi, confirmada en los últimos años después de muchas idas y venidas mediáticas, vive ahora uno de esos capítulos en los que los focos se apagan y solo queda el sostén real. Verle a su lado en un momento así dice más que cualquier post de Instagram.

Los hijos de la actriz, fruto de su anterior relación con el productor Patxi Salinas, han querido acompañar a su madre con el perfil bajo que siempre ha caracterizado a la familia. Ni declaraciones, ni stories, ni comunicados largos. Solo presencia. Y en este oficio, esa también es una manera de hablar.

Las redes sociales de la intérprete permanecen en silencio desde hace varios días, algo que ya levantó cierta curiosidad entre los seguidores más atentos. Ahora encaja todo. El sector cotilleo, que suele moverse rápido, en esta ocasión ha optado por el respeto: los compañeros de profesión que han reaccionado, lo han hecho con mensajes breves y cariñosos, sin alargar el momento.

El luto silencioso de una actriz que siempre cuidó su intimidad

Aitana Sánchez-Gijón pertenece a una generación de intérpretes que aprendió pronto que la vida privada se defiende callándola. Frente a otras compañeras de profesión que han hecho de su biografía un relato continuo en revistas, ella siempre eligió el lado opuesto. Ni grandes exclusivas, ni portadas pactadas, ni reportajes en casa. Por eso este adiós, contado a través de fuentes cercanas y sin comunicado oficial, encaja perfectamente con su forma de estar en el mundo. Conviene recordar que ya en la pérdida de su padre, hace años, mantuvo idéntica discreción: una sola frase en una entrevista posterior y poco más. Aquella escuela sigue intacta. La comparación con otras despedidas recientes en el cine español, donde sí hubo despliegue mediático, deja claro que cada familia gestiona el dolor a su manera y que ninguna es más válida que otra.