Antes de la entrevista había expectación, y con razón. Jessica Bueno se sentó el viernes por la noche en el plató de ¡De Viernes! de Telecinco con un objetivo muy claro, poner fin a más de una década de contención y contar su versión de los hechos. La modelo sevillana lleva años ejerciendo una discreción casi profesional cuando el tema implica al clan Pantoja, pero los últimos ataques públicos de Kiko Rivera le han hecho perder la paciencia. Y cuando Jessica Bueno pierde la paciencia, pasan cosas.
La entrevista arrancó con una declaración que resume perfectamente el estado actual de su relación con el DJ: le llamó después de sus últimas declaraciones incendiarias para reprocharle lo que había dicho, él la escuchó sin abrir la boca y luego prometió que lo solucionaría. «Me dijo que iba a intentar solucionarlo el viernes. Y lo empeoró aún más», relató con una mezcla de hartazgo y perplejidad que resultó muy elocuente. Trece años aguantando, y así.
El día del parto que lo cambió todo con Isabel Pantoja
Pero si hubo un momento que concentró toda la atención de la noche, fue cuando Jessica Bueno narró lo que ocurrió el día en que nació su hijo Fran. Un episodio que nunca había contado con tanto detalle y que explica, mejor que nada, por qué su relación con Isabel Pantoja se rompió antes incluso de tener tiempo de consolidarse.
La modelo dejó claro desde el principio que quería un parto íntimo y privado. Su postura era firme y sencilla: » Yo no quería que estuviera nadie, solo el padre. Yo soy tradicional y para mí lo lógico y tradicional es que estuviera el padre, ni mi madre ni nadie». Hasta ahí, todo razonable.
El problema llegó después, cuando su hermano se hizo una fotografía completamente natural con su sobrino recién nacido. La reacción del entorno de Kiko Rivera fue, según ella, completamente desproporcionada.
Le exigieron que esa imagen desapareciera. Y Jessica Bueno no se lo tomó nada bien, sobre todo teniendo en cuenta que Anabel Pantoja llevaba horas filtrando información sobre el parto en televisión sin que nadie pusiera el freno: «A mi hermano se le reclamó que borrara esa foto. A mí me entró una cosa que le dije que mi hermano se podía hacer todas las fotos que quisiera con su sobrino, que yo era la madre y yo decidía. Que por la mañana había estado Anabel contando todo y que por qué ella sí podía y mi hermano no podía tener en su teléfono una foto con su sobrino».
La firmeza de Jessica en ese momento tuvo consecuencias inmediatas. Isabel Pantoja abandonó el hospital y no regresó. «Yo, por echar fuego por la boca y plantarle cara, yo era la peor del mundo… Y allí no volvió», zanjó la modelo con una calma que hacía más duro el relato.
Un hijo criado entre ausencias
Lo que vino después tampoco fue fácil. Jessica Bueno fue muy directa al hablar del papel real que Kiko Rivera ejerció como padre durante los primeros años de vida de Fran. En su relato, quien realmente estuvo presente fue su propia madre: «Mi madre era la que al final dormía con mi hijo, la que se despertaba por las noches y le cuidaba». Y aunque reconoció que la llegada de Irene Rosales a la vida del DJ mejoró la relación de padre e hijo, la situación actual vuelve a ser preocupante: Kiko Rivera lleva un mes sin ver a Fran, llegando incluso a rechazar acompañarle a una cita con el dentista porque coincidía con el Día del Padre.
Jessica Bueno cerró la noche con una reflexión que sonaba a línea roja dibujada para siempre: «La que ha tenido que aguantar en el pasado he sido yo. Debería valorarme, debería respetarme. Creo que su forma de actuar, para él justificar sus actos, intenta dejarnos mal a nosotras, y eso es lo que no quiero permitir más».







