La ex pareja de Edmundo Arrocet habla por primera vez en televisión: «Es un oportunista y no tiene sentimientos»

Algunos testimonios sin duda llegan en el momento que más duelen y el de Erika Von Berliner Espinosa de los Monteros no podría haberse producido en un contexto más explosivo. Justo ahora, cuando Edmundo Arrocet acapara portadas y platós de televisión con su anunciado libro de memorias sobre su vida junto a María Teresa Campos, una nueva expareja del humorista chileno ha decidido tomar la palabra. Y lo que ha contado en el programa ‘Fiesta’ ha dejado sin argumentos a quienes todavía le daban el beneficio de la duda.

Erika es una comunicadora de origen ecuatoriano que llegó a España a principios de los años 2000, después de haber construido una carrera sólida como presentadora de informativos y entretenimiento en su país. Fue al poco de instalarse en España cuando coincidió con ‘Bigote’ a través de un amigo en común. La primera impresión no pudo ser más diferente a lo que acabaría descubriendo, porque en aquel primer encuentro el humorista fue «muy gentil y caballeroso»«Me dijo que era empresario y que podríamos hacer grandes negocios y, poco a poco, se fue ganando mi confianza». Una entrada en escena impecable que, como tantas veces en estas historias, no tardó en revelar su verdadera cara.

Lo que vino después fue una relación que se prolongó durante seis años y que Erika recuerda hoy sin un gramo de nostalgia. «Tuve una relación de seis largos años. Más que una relación, éramos como socios», ha relatado. Su valoración del carácter del cómico no deja demasiado margen: «Es un oportunista. Una persona fría y calculadora. No tiene sentimientos […] Cuando este señor entró en mi vida, todo se fue para atrás». Palabras que no lanza al aire, sino que sustenta con hechos propios que vivió de primera mano.

Durante todo ese tiempo, Arrocet se las arregló para hacerla sentir única de manera completamente calculada: «A mí me hacía sentir especial y única, exaltaba mis cualidades y sabía conquistar a las mujeres». Pero esa faceta encantadora tenía un lado siniestro que Erika tardó en descubrir. Mientras estaban juntos, Edmundo Arrocet mantenía simultáneamente su matrimonio con su segunda esposa y una tercera relación que llevaba ya más de una década en pie. Lo cuenta sin rodeos: «Edmundo compaginó nuestra historia con el matrimonio de la segunda esposa y otra persona». Cuando lo confrontó, él se excusó con argumentos que resultaron ser falsos desde el principio: «Descubrí que Edmundo compaginaba tres relaciones al mismo tiempo… Me decía que debía seguir con la esposa por temas de salud, lo cual era mentira, y después supe que tenía una relación con otra mujer desde hacía 12 años. Al final, solo quería que desapareciera de mi vida». Tres relaciones simultáneas. Sin que ninguna de las implicadas lo supiera.

La ex pareja de Edmundo Arrocet habla por primera vez en televisión: "Es un oportunista y no tiene sentimientos"
Edmundo Arrocet en una foto de archivo – Fuente: Agencias

Pero el punto más perturbador del relato llega cuando Erika revela que ese patrón no se interrumpió ni siquiera cuando Arrocet comenzó su romance con María Teresa Campos. Lejos de cerrar el capítulo, el humorista siguió intentando contactar con su expareja incluso ya siendo pareja pública de la recordada presentadora: «Cuando supe que había comenzado una relación con María Teresa Campos, pensé que me dejaría en paz. Ahora bien, mientras estaba con ella insistió en verme. Un día, de hecho, llegó a llamarme catorce veces seguidas». A la pregunta de si aquello respondía a un intento de retomar la relación, Erika no titubea: «Pienso que sí». Y cuando se le plantea si, de haber sabido todo, habría dado ese primer paso, la respuesta es tan contundente como esperada: «No hubiera estat con él».

Su entrevista también incluyó un gesto de empatía hacia la familia que más ha sufrido todo este cruce de declaraciones: «Entiendo el sufrimiento de la familia Campos». Carmen Borrego y Terelu llevan semanas pidiendo que se respete la memoria de su madre ante la publicación del polémico libro de Arrocet. Con cada nuevo testimonio que sale a la luz, esa petición resulta más comprensible.