Naomi Osaka convirtió la arcilla de Roland Garros en una pasarela de lentejuelas, volantes y un cambio de vestuario que dejó a Laura Siegemund absolutamente eclipsada.
La tenista japonesa pisó la Philippe-Chatrier enfundada en un top palabra de honor —efecto corsé— bordado con cuentas negras, lentejuelas oscuras y un mosaico de gemas rojas y transparentes que captaba cada rayo de sol. Completaba el look una falda maxi plisada en negro brillante, de las que detienen el reloj y recuerdan que Roland Garros también es pasarela.
Pero la sorpresa llegó cuando Osaka, raqueta en mano, se desprendió de la blusa para revelar un top dorado con volante en el bajo y franjas de lentejuelas doradas, una especie de segunda piel de diva del musical. Acto seguido, la falda maxi cayó y dejó al descubierto una minifalda igualmente cubierta de lentejuelas que firmaba el conjunto. Todo Nike, todo hecho a medida.
Las zapatillas en rosa empolvado, la visera negra y la muñequera de rizo a juego cerraban un estilismo pensado al milímetro. El moño trenzado recogía el cabello y, para decepción de sus seguidores, esta vez no la acompañó ninguno de sus icónicos peluches Labubu. Un pequeño vacío que la propia Osaka compensó con un tenis impecable desde el fondo de la pista.
Osaka se impuso en el debut y, con el triunfo, dejó claro que su armario seguirá dando titulares al menos hasta el 7 de junio, fecha en la que el torneo baja el telón. La japonesa, que ya ha hecho de los Grand Slam un escaparate de colaboraciones con Nike, prepara nuevas sorpresas para cada ronda.
Osaka no compite solo con la raqueta: su armario es hoy un miembro más del equipo y, sin duda, el más fotogénico.
El dos en uno de Nike: del gótico a la estrella de Broadway
El cambio de vestuario en directo no es nuevo en el tenis, pero la coreografía de Osaka —convertir la silla de descanso en un backstage— elevó la apuesta. Del corsé de aires góticos al top dorado con volante, la tenista recordó que el deporte y el espectáculo pueden ir de la mano sin que la raqueta se resienta.
Lentejuelas, bordados y el toque Labubu ausente
El trabajo de bordado del primer conjunto revela una sofisticación más propia de la alta costura que del prêt‑à‑porter deportivo: cuentas, lentejuelas y pedrería cosidas a mano sobre un tejido que abrazaba la silueta de Osaka. La firma del swoosh, presente en cada costura, demostró que la customización es el nuevo estándar en la moda de la raqueta.
Quienes siguen sus partidos notaron la ausencia de los Labubu, los muñecos de la firma china Pop Mart que la tenista ha convertido en amuleto. En Roland Garros se quedaron en el hotel, y la superchería dio paso a la pura estrategia textil.
Cuando la pista se convierte en la primera fila del front row
El tenis femenino lleva años coqueteando con la moda, pero son pocas las que convierten cada Grand Slam en una colección. Serena Williams lo hizo con su tutú en 2018, Venus con sus estilismos EleVen, y ahora Osaka recoge el testigo con una apuesta que Nike cuida al detalle. La japonesa suma ya portadas en Vogue Japón y ha desfilado —literal y metafóricamente— por pasarelas deportivas y de papel cuché.
El gesto de Roland Garros 2026 confirma que la tenista concibe su imagen como un activo más de su marca personal, y que cada partido es una oportunidad para contar una historia visual. Con la victoria en la primera ronda, Osaka se asegura al menos dos citas más en la arcilla parisina; dos oportunidades para que su sastre —el taller de Nike— saque de nuevo la máquina de coser y nos regale otro momento de alfombra roja con raqueta.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: Osaka refuerza su estatus de icono de moda deportivo mientras avanza en el torneo con un tenis sólido y un armario imbatible.
- 💎 El detalle de lujo: El dos en uno de Nike, hecho a medida, une corsé bordado en pedrería y lentejuelas con un top dorado de volante, una pieza de alta costura deportiva que no está a la venta.
- 🗣️ El entorno cuenta: Cercanos a la tenista aseguran que habrá más sorpresas estilísticas en las próximas rondas; la colaboración con Nike, más estrecha que nunca, promete varios capítulos aún por escribir.







