Estas son las primeras declaraciones de Irene Rosales tras la segunda entrevista de Kiko Rivera

Kiko Rivera regresó al plató de ‘¡De viernes!’ apenas una semana después de su primera y polémica aparición televisiva. Si en aquella ocasión el DJ reconoció haber perdido los papeles, en esta segunda entrega no bajó la guardia, sino todo lo contrario: mantuvo su discurso y lo cargó de nuevas acusaciones contra la madre de sus hijas, Ana y Carlota. Irene Rosales, sin embargo, no tardó en dar una respuesta que, sin necesidad de grandes aspavientos, dejó muy claro cuál es su estado de ánimo y dónde se encuentra emocionalmente.

El primogénito de Isabel Pantoja utilizó su tiempo en el programa presentado por Beatriz Archidona y Santi Acosta para lanzar una de sus críticas más duras hasta la fecha contra su exmujer: aseguró que ella busca la custodia total de sus dos hijas pequeñas únicamente por razones económicas, una conclusión a la que, según él, ha llegado tras los cambios que Rosales le ha solicitado en el acuerdo de separación que ambos firmaron meses atrás. Pero no se quedó ahí. También cargó contra el empresario andaluz Guillermo Famín, pareja actual de la sevillana, y los acusó a ambos de provocarle a través de las redes sociales de manera deliberada.

El detonante de esa acusación llegó en directo. El equipo del programa mostró en pantalla una imagen que la propia Irene había subido a su perfil de Instagram la noche anterior, en la que se veía que su novio le había preparado una ensalada para cenar. La reacción de Kiko fue inmediata: «Que les aproveche», dijo desde el plató, tachando la publicación de «provocación en toda regla». Una lectura que no pocos espectadores consideraron, cuanto menos, exagerada.

Lo que vino después fue mucho más elocuente que cualquier declaración. A la mañana siguiente, en este mismo sábado, Irene y Guillermo reaparecieron juntos en redes con un vídeo compartido durante una sesión de HYROX, la disciplina deportiva que ambos practican habitualmente. La sevillana acompañó las imágenes con un mensaje de lo más revelador: «Así da gusto empezar el día». Una frase sencilla, pero que en el contexto actual decía mucho sobre su actitud ante todo el ruido mediático.

Y el momento más comentado llegó dentro del propio vídeo, cuando Guillermo Famín, con una sonrisa cómplice, miró a cámara y soltó«La ensalada de anoche me dio ardores». Una alusión directa y completamente desenfadada a todo lo que se había dicho en televisión solo horas antes. Irene no pudo evitar reírse y respondió con naturalidad: «No, la ensalada de anoche ha venido muy bien para empezar la mañana de sábado con una clase». Al terminar el entrenamiento, ambos chocaron las manos. La imagen lo resumía todo.

Estas son las primeras declaraciones de Irene Rosales tras la segunda entrevista de Kiko Rivera
Irene Rosales junto a su novio en Instagram – Fuente: @irenerova24

Pero el momento que más dio que hablar llegó al finalizar la clase, cuando los micrófonos de Europa Press interceptaron a la pareja a la salida. Con la ropa de deporte aún puesta y un tono completamente relajado, Irene contestó con un simple «muy bien» al ser preguntada, en referencia al estado en que se encontraba tras el ejercicio. Ni drama, ni reproches, ni declaraciones encendidas. Cuando el reportero fue más al grano y quiso saber si todo este cruce público supone enterrar el hacha de guerra o si augura una escalada mayor, ella fue tajante: «Está enterrada ya».

Esta actitud contrasta con el tono que la colaboradora mantuvo días atrás en su debut en ‘El tiempo justo’, donde sí quiso responder de frente a la primera entrevista de su exmarido. En aquella ocasión, Irene reconoció haber sido «una imbécil» por haber aguantado tanto tiempo a su lado, y fue contundente al señalar que el DJ ha tenido «mucha suerte» con las madres de sus hijos, una valoración con la que también coincidió Jessica Bueno, madre del hijo mayor de Rivera, Fran, y que también fue objeto de sus ataques.

La imagen que proyecta Irene Rosales en estos momentos es la de una mujer que ha pasado página, que disfruta de su nueva vida junto a Guillermo y que no está dispuesta a alimentar una guerra que ella considera, al menos públicamente, ya cerrada. Si Kiko Rivera esperaba reacción, la ha obtenido: pero no en el tono que quizás anticipaba.