En Hollywood, un «no» no cambia una sola carrera: reordena varias a la vez. A veces decide la agenda —una serie de televisión que ya estaba comprometida—, otras un guion que el intérprete no llega a entender y, en no pocos casos, la simple falta de fe en un proyecto que después se convierte en fenómeno cultural. Estas son algunas de las renuncias más caras del cine contemporáneo, con quienes las protagonizaron y con quienes heredaron el papel.
El criterio de selección es doble: se han recogido casos documentados —contados por los propios actores en entrevistas o confirmados por los estudios, no leyendas de pasillo— y con un impacto medible, ya sea un Óscar, una saga entera o un porcentaje de taquilla que se cuenta por cientos de millones. No están todos los que fueron, pero sí los que mejor ilustran hasta qué punto una decisión tomada en una sala de reuniones puede pesar más que años de trabajo.
5Michelle Pfeiffer rechazó a Clarice Starling y ‘El silencio de los corderos’ dio el Oscar a Jodie Foster
Antes de que Jodie Foster se enfundara el uniforme del FBI, Jonathan Demme tenía un nombre fijado en la cabeza para Clarice Starling: Michelle Pfeiffer. El director había quedado fascinado con ella en ‘Casada con todos’ (1988) y quería volver a tenerla a sus órdenes. Pero Pfeiffer dijo no. Lo explicó años después en The New Yorker: «Con ‘El silencio de los corderos’ era recelosa. Había tanta maldad en esa película». Su objeción no era el rodaje, sino el desenlace: Hannibal Lecter escapaba y el mal se salía con la suya. «No quería poner eso en el mundo», admitió. El papel pasó también por las manos de Meg Ryan, igual de renuente, y de Laura Dern, vetada por producción, antes de recaer en Foster.
La negativa de Pfeiffer abrió la puerta al papel que definiría la carrera de Foster, que en 1992 se llevó el Oscar a la mejor actriz, el segundo de los suyos. La película arrasó: cinco estatuillas (mejor película, director, actor para Anthony Hopkins, actriz y guion adaptado) y se convirtió en la tercera de la historia en firmar el llamado «Big Five». Recaudó unos 272 millones de dólares y se instaló en el imaginario colectivo. Pfeiffer, con tres nominaciones al Oscar en su haber, apenas se arrepiente: «Lo que más lamento es haber perdido la oportunidad de hacer otra película con Jonathan», fallecido en 2017. También rechazó ‘Instinto básico’ y ‘Pretty Woman’.







