El papel que rechazaron y encumbró a otro: actores y actrices que renunciaron a su gran oportunidad

En Hollywood, un «no» no cambia una sola carrera: reordena varias a la vez. A veces decide la agenda —una serie de televisión que ya estaba comprometida—, otras un guion que el intérprete no llega a entender y, en no pocos casos, la simple falta de fe en un proyecto que después se convierte en fenómeno cultural. Estas son algunas de las renuncias más caras del cine contemporáneo, con quienes las protagonizaron y con quienes heredaron el papel.

El criterio de selección es doble: se han recogido casos documentados —contados por los propios actores en entrevistas o confirmados por los estudios, no leyendas de pasillo— y con un impacto medible, ya sea un Óscar, una saga entera o un porcentaje de taquilla que se cuenta por cientos de millones. No están todos los que fueron, pero sí los que mejor ilustran hasta qué punto una decisión tomada en una sala de reuniones puede pesar más que años de trabajo.

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Sean Connery rechazó ser Gandalf por no entender el guion de ‘El Señor de los Anillos’

A finales de los noventa, cuando Peter Jackson preparaba su adaptación de ‘El Señor de los Anillos’, New Line Cinema buscaba un nombre de peso que ayudara a dar luz verde al proyecto y se fijó en Sean Connery para encarnar a Gandalf. La oferta era difícil de rechazar: unos 10 millones de dólares por película más un porcentaje de la recaudación mundial que rondaba el 15%, según recogió la prensa especializada a partir de la biografía del director. El actor escocés leyó la novela de J. R. R. Tolkien y el guion, pero no logró conectar con aquel universo de fantasía y acabó diciendo no. Lo resumió años después al New Zealand Herald: había leído el libro, había leído el guion, había visto incluso la película, y seguía sin comprenderlo.

El papel recayó en Ian McKellen, que lo convirtió en uno de los personajes más reconocibles del cine reciente y fue nominado al Oscar por su trabajo. La trilogía recaudó cerca de 2.900 millones de dólares en todo el mundo, de modo que aquel rechazo se ha traducido, en las estimaciones que más han circulado, en una pérdida de entre 400 y 450 millones de dólares, una de las más caras que se recuerdan en Hollywood. El propio Connery admitió que McKellen estaba magnífico en el papel, y el productor ejecutivo Mark Ordesky confirmó que la negativa se debió a que el actor «simplemente no lo entendió». Antes que él sonaron para el mago Anthony Hopkins, Patrick Stewart, Patrick McGoohan o Sam Neill. Connery cerró su filmografía con ‘La liga de los hombres extraordinarios’ (2003).