Ana Obregón (Madrid, 1955) es una de las caras más reconocibles de la televisión y el cine españoles, pero su vida sentimental ha despertado tanto interés como su carrera. Sus relaciones han ocupado portadas, entrevistas y confesiones en plató, y algunas marcaron de forma decisiva su biografía. Esta lista repasa los hombres que han acompañado a la actriz a lo largo de su vida, desde sus primeros amores hasta la pareja con la que compartió su madurez. Deportistas, músicos y otras figuras conocidas se cruzan en un recorrido con amores duraderos y rupturas sonadas.
El criterio no es cronológico, sino el peso que cada uno de estos hombres ha tenido en la biografía de la actriz. Por eso la lista abre con el padre de su hijo y sigue con el baloncestista fallecido en un accidente de tráfico en 1989, la pareja estable que la acompañó en su madurez y el romance juvenil que ella misma ha evocado en varias ocasiones. Solo se incluyen vínculos que Obregón ha reconocido públicamente o que han sido ampliamente documentados: no hay espacio para rumores sin confirmar.
4Miguel Bosé: el romance juvenil con el que soñó
Miguel Bosé fue mucho más que una cara bonita en el currículum sentimental de Ana Obregón: fue su primer amor y el hombre con el que estrenó prácticamente todo. Se conocieron siendo ella una adolescente de 16 o 17 años en una fiesta, aunque el vínculo se fraguó en 1978, cuando ambos coincidieron en el casting de la película Sentados al borde de la mañana con los pies colgando. Con él llegaron su primer beso con lengua y también su primera relación sexual, que ella ha recordado siempre como algo hermoso. Aquel noviazgo, iniciado a finales de los setenta, se prolongó hasta 1982 y fue la única relación pública y reconocida que se le conoce al cantante, en pleno auge de su fama. El precio de ser la novia oficial del ídolo fue alto: una fan le propinó un puñetazo en la Gran Vía que le arrancó un diente, que desde entonces lleva postizo.
De aquella etapa quedó un gesto que Ana siempre ha reivindicado: Bosé le dedicó la canción Ana, incluida en su disco homónimo de 1981, y ella aparecería después en el videoclip de Morena mía. La relación se resquebrajó cuando el cantante inició su historia con el bailarín Nacho Duato, con quien acabó viviendo en Nueva York. Ana ha contado que llegó a encontrar a ambos en la cama en la casa familiar de Somosaguas y que, en su inocencia, no fue consciente de lo que ocurría; otras versiones sostienen que los dos romances no se solaparon, sino que se sucedieron. El final también se ha explicado por la marcha de Obregón a Estados Unidos para formarse como actriz. Décadas después, ella insiste en que fue su primer gran amor, que no guarda rencor y que mantiene la amistad y la admiración por él.







