La reina Letizia cumple 54 años: 7 momentos clave de su vida, de la televisión a la Corona

Letizia Ortiz Rocasolano nació en Oviedo el 15 de septiembre de 1972 y cumple 54 años en un cargo que no aparecía en su biografía cuando empezó a trabajar: reina consorte de España. Antes de instalarse en Zarzuela fue periodista —prensa local, agencias y televisión— durante una década, y ese oficio quedó interrumpido por el compromiso que la Casa del Rey anunció el 1 de noviembre de 2003. Desde entonces, casi todo lo que se sabe de ella ha llegado filtrado por su posición institucional.

Esta lista repasa siete momentos que ayudan a entender ese tránsito: no es una biografía completa ni un orden de importancia, sino una selección de episodios que cambiaron su lugar público o su vida privada. Los hay institucionales, como la boda de 2004, la proclamación de 2014 o la jura de la Princesa, y los hay estrictamente personales, como la muerte de su hermana Érika o los años del caso Nóos. Entre unos y otros se ve qué se le ha exigido en cada etapa.

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Los años más duros de la Corona: el caso Nóos y los escándalos de Juan Carlos I

Si hay un episodio que marcó los primeros años de Letizia en la Zarzuela es el caso Nóos. A finales de 2011, Iñaki Urdangarin quedó señalado por el desvío de fondos públicos a través del Instituto Nóos, una entidad sin ánimo de lucro desde la que firmó contratos con las administraciones balear y valenciana. La causa llevó a la infanta Cristina al banquillo, algo inédito en la democracia, y se convirtió en el telón de fondo de todo lo que vino después: el juicio se celebró entre enero y junio de 2016 y la sentencia, el 17 de febrero de 2017, condenó al exjugador a seis años y tres meses de prisión; a su mujer la absolvió, aunque le impuso el pago de 265.088 euros como responsable civil a título lucrativo. Diego Torres recibió ocho años y medio, y el expresidente balear Jaume Matas, tres años y ocho meses. Para Letizia, que había entrado en palacio sin red propia y sin peso dinástico, aquellos años significaron vivir su ascenso a la jefatura del Estado bajo la sospecha ajena: el cortafuegos en torno a los Urdangarin, su salida de la familia real en junio de 2014, la abdicación de Juan Carlos I y la retirada del título de duques de Palma en 2015 definieron una etapa en la que la reina fue, además, diana de buena parte de las críticas.

El segundo gran frente llegó desde dentro de la institución y tuvo como protagonista al rey emérito. Su accidente durante una cacería en Botsuana en abril de 2012 dejó al descubierto su relación con Corinna zu Sayn-Wittgenstein y, con ella, una fortuna opaca: los 100 millones de dólares que en 2008 había recibido de Arabia Saudí en una cuenta suiza de la fundación panameña Lucum, de los que 65 millones acabaron en manos de la empresaria alemana. Luego llegaron las donaciones sin declarar del empresario Allen Sanginés-Krause, los vuelos privados pagados por la Fundación Zagatka y los fondos de Jersey. En agosto de 2020, con las investigaciones ya abiertas, Juan Carlos I comunicó a su hijo por carta su marcha a Abu Dabi. La Fiscalía acabó archivando las diligencias en marzo de 2022 por prescripción, inviolabilidad y falta de indicios, aunque antes el emérito había presentado dos regularizaciones fiscales que devolvieron a Hacienda 5.095.148 euros. Felipe VI renunció a la herencia paterna y La Zarzuela le retiró la asignación en 2020. La sombra, en todo caso, no se ha ido: los audios de Bárbara Rey difundidos en 2024 reabrieron el debate sobre el uso de fondos reservados y en enero de 2025 el Congreso dio trámite a una petición para que la directora del CNI informara de esas gestiones, mientras sus memorias, publicadas en España en noviembre de 2025, volvían sobre los mismos episodios sin aclarar el origen de su fortuna.

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