El vestido babydoll de Olivia Rodrigo en el Museo del Grammy que es un guiño a The Cure

La pieza de archivo de Undercover, firmada por Jun Takahashi, reinterpreta el babydoll con un estampado anatómico en naranja Halloween. La cantante responde así a la polémica sobre su estilo y reivindica a sus heroínas del punk.

Olivia Rodrigo ha convertido el babydoll en manifiesto. En la inauguración de la exposición ‘Olivia Rodrigo: the cure unraveled’, el pasado 1 de septiembre en el Museo del Grammy de Los Ángeles, rescató un vestido de archivo de Undercover con estampado de esqueleto: un guiño directo a The Cure.

La pieza, firmada por Jun Takahashi para Undercover, concentra todas las claves del babydoll: cuello Peter Pan de terciopelo, mangas abullonadas diminutas, y dobladillo corto. El golpe de efecto llega con el estampado: una caja torácica y una columna vertebral en negro sobre un naranja Halloween que retuerce la dulzura del patrón.

Rodrigo, que ha compartido el look en su cuenta oficial de Instagram, suavizó el estilismo original de pasarela: nada de bolso esqueleto luminoso, ni zapatos T-strap, ni orejas de conejo. En su lugar, unos Mary Janes de charol anclaron el look al presente. El resultado es una coquetería punk que resume su nueva era.

El guiño a ‘The Cure’ que esconde el estampado

El vestido es un guiño deliberado a The Cure. Lejos de ser una elección caprichosa, dialoga con el single ‘The Cure’, eje de la muestra del Grammy Museum. En el vídeo de la canción, la artista opera corazones de fieltro en busca de un antídoto emocional. La anatomía impresa en la prenda prolonga ese imaginario.

La polémica del babydoll y la respuesta de Olivia

En mayo, la cantante estrenó su era ‘you seem pretty sad for a girl so in love’ con un minivestido floral de Generation78 de mangas abullonadas. El look desató un debate en redes: algunos la acusaron de infantilizarse para la mirada masculina, pese a que el babydoll lleva décadas sirviendo a las mujeres para reclamar feminidad y autoría.

Rodrigo respondió sin rodeos en el Popcast de The New York Times: ‘Es solo esta retórica que nos inculcan a las niñas desde pequeñas: no te pongas eso porque un hombre va a sexualizar tu cuerpo y será culpa tuya’. Y añadió: ‘Yo no pensé que me viese sexy con eso en absoluto. Pensaba: esto es tan guay. Siento que parezco Kathleen Hanna o Courtney Love, todas estas personas que son mis heroínas’.

El babydoll no infantiliza: lo que incomoda es que ella lo use con plena conciencia de su poder.

El contexto editorial: de Courtney Love a la alfombra del Grammy

Conviene matizar el ruido. El babydoll no es un capricho de 2026: fue una de las prendas fetiche del armario kinderwhore de Courtney Love en los noventa, y Kathleen Hanna lo convirtió en bandera del Riot Grrrl. La cantante cita a ambas como heroínas, y no es casual. La moda con mensaje no es una anécdota reciente. En los últimos años, Zendaya ha utilizado cada alfombra para hablar de archivo y autoría; Billie Eilish hace del oversize una declaración de control sobre su cuerpo. El gesto de Rodrigo sigue esa estela, pero añade una capa más: responde a la polémica con la misma prenda que la provocó.

La discusión sobre si el babydoll infantiliza o empodera no se cerrará con un vestido. Pero la respuesta de Rodrigo tiene algo de manifiesto: no se esconde, no pide perdón y reivindica a las artistas que hicieron de lo naíf una herramienta. El babydoll nunca fue solo una prenda. Y la exposición en el Grammy Museum, ya abierta en Los Ángeles, refuerza la idea de que su nueva era se explica mejor desde la moda que desde los titulares. Habrá que ver si la gira y la muestra consolidan esta lectura o si el debate, como suele suceder en estos casos, se enfría antes de la próxima alfombra.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: Olivia Rodrigo convierte la polémica en reivindicación y refuerza su estatus de artista con discurso propio.
  • 💎 El detalle de lujo: La pieza de archivo de Undercover, firmada por Jun Takahashi, condensa el imaginario punk y no se ha confirmado su precio.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Su respuesta en el Popcast de The New York Times deja claro que no hay inseguridad: hay reivindicación.