Kaia Gerber ha confesado que, cuando era niña, su familia recurrió a un exorcismo al creer que estaba poseída.
La revelación, realizada en el podcast Mitch Churi Chat Show en su episodio del 14 de agosto, ha dado la vuelta al mundo: la hija de la supermodelo Cindy Crawford y del empresario Rande Gerber ha explicado que la experiencia no fue una metáfora ni un juego, sino un ritual real con un instrumento ancestral.
La confesión de Kaia Gerber: un exorcismo con didgeridoo que nunca había contado
Según ha relatado la joven de 24 años, todo comenzó cuando le dijeron que estaba poseída de niña. Kaia Gerber asegura que atrae a seres de otras dimensiones, aunque lo dice con una naturalidad tan desconcertante como elegante: ‘de un modo muy casual y tranquilo’, en sus propias palabras.
El detalle más insólito, sin embargo, llegó al explicar cómo se llevó a cabo el exorcismo. Le tocaron un didgeridoo por todo el cuerpo para ahuyentar a los malos espíritus. ‘Así fue como hicieron el exorcismo’, ha recordado en la conversación. ‘Nunca antes lo había contado. Pero realmente sucedió’.
Y, según su relato, el remedio funcionó. La modelo resume la experiencia con una frase que ya es casi un eslogan: ‘Estoy curada del todo’. Aunque no ha concretado la edad que tenía durante el ritual, sí ha subrayado que la herida quedó cerrada.
La confesión funciona porque Kaia Gerber no pide que le crean; sencillamente, lo cuenta como quien recuerda un episodio más de su infancia.
De fondo, la confesión se aleja del tono promocional habitual y convierte una anécdota familiar en un relato de lo sobrenatural: sin dramatismo, con una ligereza que no esconde lo extraño del episodio.
El agua bendita de Cindy Crawford y el rodaje de American Horror Story
La actriz también ha recordado que su madre no estaba tranquila cuando terminó la anécdota: Cindy Crawford le dio agua bendita para ir al rodaje. Ocurrió cuando Kaia se incorporó a la décima temporada de American Horror Story, una ficción donde lo sobrenatural es parte del guion. ‘No quiero que te posean’, le llegó a decir, según ha explicado.
No era la primera vez que el apellido abría puertas a la joven, y ella lo sabe. En una entrevista publicada por Vogue dos días antes, el 11 de agosto, Kaia reflexionó sobre su condición de nepo baby: solo se ha beneficiado de su posición en la industria, admitió, y añadió que intenta que ese privilegio la empuje a trabajar más duro.
Ser hija de Cindy Crawford: la charla sobre nepo babies y el peso del apellido
Conviene matizar que la confesión del exorcismo no es un episodio aislado en la carrera de Kaia Gerber, sino una pieza más de una narrativa pública cada vez más consciente. Si en la alfombra roja su valor se mide por las firmas y las campañas, en las entrevistas la joven ha empezado a airear los lados menos glamurosos de su biografía, algo que suele generar más titulares que cualquier look.
El contexto manda: en los últimos años, el debate sobre los hijos de famosos ha dejado de ser marginal para convertirse en un asunto central en Hollywood. Lily-Rose Depp, Zoë Kravitz o Maya Hawke, han hablado sin reparos de lo que significa crecer bajo un apellido célebre, y muchas lo han hecho con una mezcla de incomodidad y gratitud. Kaia se suma a esta conversación, pero con un matiz: no se victimiza, sino que subraya la responsabilidad de demostrar su valía. Más contexto sobre la trayectoria de Kaia Gerber confirma su ascenso de modelo a actriz.
La lectura es otra: la próxima vez que Kaia estrene proyecto, la prensa volverá a preguntar por el exorcismo y por el didgeridoo; la actriz lo contará mientras la alfombra roja sigue marcando el ritmo. Quizá sea ese el triunfo de una confesión bien contada: logra que lo sobrenatural parezca parte del currículum de una A-Lister.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: La confesión refuerza su perfil de actriz con una historia personal magnética y da un nuevo ángulo a su apellido.
- 💎 El detalle de lujo: El didgeridoo, un instrumento de viento ancestral, se convierte en el objeto más inesperado del relato.
- 🗣️ El entorno cuenta: Cindy Crawford le dio agua bendita para el set; la anécdota circula sin contradicción en el círculo familiar.







