Laura Cuevas revela su affaire con ‘Pinocho’, supuesto hermano de Anabel Pantoja, y la esposa ya lo ha echado de casa.
El programa El tiempo justo de Telecinco lo vendió como un «huracán en el clan Pantoja», aunque, sinceramente, tal y como están las cosas en la familia, este nuevo vendaval les deja bien fríos. La vida de Isabel Pantoja seguirá su curso, pero el salseo está servido: Laura Cuevas, la hija del antiguo guardés de Cantora, ha mantenido una relación con ‘Pinocho’, señalado como hijo no reconocido de Bernardo Pantoja, mientras él seguía casado.
Y aquí llega la traca. Según Leticia Requejo en el programa de este martes, la historia empezó hace cuatro meses. Se reencontraron por redes sociales tras 20 años sin contacto, tontearon y, hace un mes, decidieron verse en Sevilla. «Besito por aquí, besito por allá», y luego un viaje a Madrid a escondidas de la mujer de Pinocho. Él prometió amor eterno, que dejaría a su esposa y que Laura era la mujer de su vida. Pero también vio negocio: le propuso rentabilizar la historia en un reality.
El viaje que lo cambió todo y la bomba que estalló
El viaje a Madrid fue la gota que colmó el vaso. Según la versión de Laura, Pinocho pasó de prometer el oro y el moro a incumplir todas sus promesas. Harta de esperar, ella decidió contactar con la esposa, Aurora, y reenviarle pruebas: conversaciones y fotos de alto voltaje en en la cama del hotel. Aurora, devastada, echó a Pinocho de casa y lo dejó sin trabajo. Ahora, el hombre está viviendo con Junko en la casa de Isabel Pantoja en Sevilla, esa que la tonadillera intenta recuperar para vender.
Casualidades, las justas. Mientras Isabel Pantoja lidia con una okupa japonesa y deudas astronómicas, el escándalo salpica ahora a su hermano Bernardo y vuelve a poner el foco en la finca de Cantora. Laura Cuevas, que lleva años aireando los secretos de la familia, suma un nuevo capítulo a su vendetta.
De Cantora a los platós, el clan Pantoja sigue alimentando un culebrón donde todos pierden algo y nadie suelta el cheque.
Laura Cuevas: de hermana postiza a azote de los Pantoja
La protagonista de esta historia no es nueva en el barro mediático. Creció en Cantora junto a Kiko Rivera e Isa Pantoja, casi como un miembro más del clan, hasta que a su padre lo despidieron. Desde entonces, su carrera televisiva ha sido un ajuste de cuentas: realities, divorcio mediático, deudas confesadas y plató asegurado. Ahora, con este affaire, se garantiza unos cuantos titulares más mientras el resto del clan intenta sobrevivir a su propia leyenda negra.
El enésimo culebrón Pantoja: ¿amor, negocio o ambas cosas?
Visto lo visto, la historia de Laura y Pinocho es puro material del clan. Cada pocos meses alguien aparece en un plató con una exclusiva que mezcla intimidad, traiciones y la inevitable sombra de Cantora. Desde la herencia de la tonadillera hasta los cuernos de última generación, la familia Pantoja ha convertido el dolor ajeno en espectáculo televisivo. Lo que antes nos dejaba pegados al televisor con una taza de café, hoy nos llega en cápsulas de TikTok, pero la fórmula no cambia: secretos, sentimientos y un cheque al final.
Laura Cuevas ha sabido jugar sus cartas. Del cariño juvenil al resentimiento adulto, y de ahí a la revelación íntima con cámara delante. ¿Amor sincero? Ella misma admite que él veía negocio y ella, amor. Quizá lo más honesto sea que ambos terminaron enganchados al mismo juego: el del reality de sus vidas. Y mientras, en Sevilla, Isabel Pantoja sigue peleando por recuperar una casa que ahora alberga a un fugitivo del amor.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 8/10. Infidelidad, reality, fotos subidas de tono y desalojo express: el cóctel perfecto para una semana movidita.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Laura Cuevas, que asegura minutos en pantalla; pierde Pinocho, que se queda sin casa, sin trabajo y con la cara colorada.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: La esposa ya ha hablado. En 24 horas el clan soltará su versión en algún plató de Mediaset, con Isabel Pantoja de fondo intentando no salpicarse.







