La herencia de Liam Payne: Bear, su hijo de 9 años, único beneficiario de los 29 millones de dólares

Los documentos judiciales revelan que Bear Payne, de 9 años, es el único heredero de la fortuna íntegra, administrada por Cheryl Cole hasta que cumpla los 18. La mayor parte de los 26,7 millones de euros quedará en un fideicomiso que se liberará en 2035.

Bear Payne, el hijo de 9 años de Liam Payne y Cheryl Cole, se ha convertido en el único heredero de los casi 29 millones de dólares (unos 26,7 millones de euros) que dejó el exintegrante de One Direction. Los documentos judiciales que se han hecho públicos este mes confirman lo que ya era un rumor latente: el pequeño, nacido en marzo de 2017, lo recibe todo sin que existiera testamento alguno.

La cifra exacta que figura en los papeles asciende a 29.007.998 dólares, una cantidad sujeta a las fluctuaciones del mercado y que se ha gestionado con la máxima discreción desde la trágica muerte del cantante en octubre de 2024. Aquella caída desde el balcón de un hotel en Buenos Aires sacudió a toda una generación y dejó abierta una herida que, al menos jurídicamente, empieza a cicatrizar.

El legado que Liam Payne no dejó por escrito

La ausencia de testamento ha sido, quizá, el factor que más ha dilatado este proceso. Payne murió a los 31 años sin un documento que dictara sus últimas voluntades, una situación más común de lo que se piensa entre las estrellas jóvenes que viven al límite. Este vacío legal, lejos de desatar una guerra de herederos, ha derivado en una resolución casi automática que coloca a Bear en el centro de todo.

La mayor parte de la fortuna, sin embargo, quedará congelada en un fideicomiso hasta que el niño alcance la mayoría de edad. Mientras tanto, una pequeña proporción de los fondos ya está disponible para cubrir los gastos corrientes de su cuidado y educación, una decisión que los tribunales han tomado para no desamparar al menor. El resto, en manos de una administración tutelada, no verá la luz hasta los 18 años, en una operación de blindaje financiero habitual en Hollywood y en la aristocracia del pop.

Veintinueve millones de dólares, un apellido mediático y una infancia que necesita más normalidad que nunca.

El juez ha nombrado a Cheryl Cole, la madre de Bear y ex pareja del cantante, y al abogado Richard Mark Bray como administradores del patrimonio, una co-gestión que, según fuentes cercanas, ha funcionado con cordialidad. Ambos tendrán la responsabilidad de preservar los activos hasta que se resuelva la sucesión definitiva, un proceso que podría demorarse unos meses más.

Cheryl Cole, la administradora del patrimonio y la tutela hasta la mayoría de edad

La elección de la cantante de Girls Aloud como administradora no ha sorprendido a nadie. A pesar de la ruptura sentimental en 2018, Payne y Cole mantuvieron siempre un frente común en lo que a la crianza de Bear se refiere. Cole, de 42 años, se ha volcado en dar estabilidad al pequeño mientras gestiona un legado que ella misma nunca buscó.

Una doble comilla en exceso, casi un suspiro visual, que delata lo poco que importan las formalidades cuando habla un padre. En una de sus últimas entrevistas, en julio de 2018, Payne confesaba que en casa era simplemente «Dada Montana» —un guiño a la serie de Hannah Montana— y que ver crecer a Bear era la mayor de sus alegrías: «Camina por la casa fingiendo que su osito es un teléfono. Es increíble», relató entonces sin imaginar lo efímero que sería todo.

Aquellos recuerdos de un papá que apenas rozaba la treintena contrastan con la sobriedad de unos papeles judiciales que ahora definen el futuro económico de Bear. La mayoría de la prensa británica ha destacado la sensatez del acuerdo, aunque no faltan voces que recuerdan lo desprotegido que queda un hijo único cuando el progenitor fallece sin testamento y sin un patrimonio blindado.

La lección de un testamento ausente: cuando el silencio legal complica la herencia de las estrellas

El caso de Liam Payne no es una excepción en el firmamento del espectáculo. En los últimos años, otros grandes nombres como Prince, Aretha Franklin o Amy Winehouse fallecieron sin dejar por escrito a quién legaban sus fortunas, lo que desencadenó litigios millonarios y disputas familiares que se alargaron durante años. En el caso de Payne, la situación se ha resuelto de manera más limpia gracias a la existencia de un único hijo, pero también a la voluntad expresa de Cole de no judicializar el proceso. Este desenlace, relativamente pacífico, es casi una anomalía en el mapa de las herencias de los grandes iconos del pop.

No hay testamento, no hay guerra. Pero sí un aviso a navegantes: los asesores fiscales de las grandes fortunas insisten una y otra vez en la necesidad de redactar un trust o fondo de protección para los menores, tal y como han hecho figuras como Beyoncé o Kim Kardashian. Payne, que en el momento de su muerte mantenía una relación con la tiktoker Kate Cassidy, no había dado ese paso, y su legado ha quedado sujeto a la jurisdicción británica, que ha primado el interés del menor por encima de cualquier otra consideración.

El próximo hito se espera para dentro de un año, cuando la administración interina dé paso a la adjudicación definitiva. Hasta entonces, Bear seguirá viviendo bajo el paraguas de su madre, ajeno —al menos en apariencia— al peso de una herencia que podría condicionar su futuro.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: La herencia sin testamento refuerza la narrativa de un Liam Payne que vivió al límite sin pensar en el mañana.
  • 💎 El detalle de lujo: El fideicomiso gestionará los 26,7 millones de euros hasta 2035, una cifra que coloca a Bear entre los jóvenes herederos más millonarios del pop.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Cheryl Cole y el abogado Richard Mark Bray administran el patrimonio con discreción y sin filtraciones que hagan temer un conflicto.