Marisa Martín-Blázquez confiesa en ‘Fiesta’ su miastenia gravis: la enfermedad rara que cambió su aspecto

La colaboradora de Telecinco explica los efectos de la miastenia gravis, una enfermedad neuromuscular rara que le afecta el lado izquierdo de la cara. Emma García, testigo de los brotes que han condicionado sus apariciones en televisión.

Marisa Martín-Blázquez ha soltado en ‘Fiesta’ una bomba de las que duelen: padece miastenia gravis, una enfermedad neuromuscular rara que, según sus propias palabras, lo que se ve en su cara no son retoques estéticos sino «deformidades» provocadas por un brote. La confesión, en el programa de Emma García en Telecinco, no es la primera vez que se apunta, pero sí la más detallada. Y tiene un contexto de lo más jugoso: una ex amiga la acusó de haberse pasado con la cirugía estética.

La confesión en directo que pilló a todos por sorpresa

Todo empezó cuando una antigua compañera de la periodista, en otro espacio televisivo, comentó que Marisa había cambiado mucho su fisonomía y que «veía mucho cambio». Antonio Montero, marido de Marisa Martín-Blázquez y también fotógrafo, ya había salido al paso en ‘El tiempo justo’ asegurando que su mujer no se había operado y que su físico «se lo trabaja todos los días en el gimnasio». Pero la cosa no se quedó ahí.

«Lo que veis es una deformidad», soltó en el sofá de ‘Fiesta’, sin rodeos. Y acto seguido detalló: «Padezco una enfermedad neuromuscular rara que se llama ‘miastenia gravis’, que literalmente en latín significa debilidad muscular grave». La misma dolencia que, reveló, le afecta a todo el lado izquierdo del cuerpo y lleva diagnosticada «desde hace ya muchos años».

Emma García, que compartía plano con ella en ese momento, ha sido testigo directo de los brotes que ha sufrido la colaboradora a lo largo de su trayectoria en Telecinco. De hecho, cuando la enfermedad atacaba con más fuerza, en realización tenían que mostrar solo el lado derecho de su cara, un secreto a voces que ahora por fin tiene explicación pública.

Marisa también ha querido agradecer a su equipo de neurólogos el haber encontrado la pauta de medicación específica que evita los brotes más aparatosos. «He encontrado un equipo médico con el que esto pues, de vez en cuando, vamos haciendo algún pequeño retoque para que eso se iguale», confesaba, añadiendo con una sonrisa que también le gusta «estar más guapa».

Lo que algunos veían como un exceso de bisturí era en realidad un brote de una enfermedad rara que obligaba a esconder media cara en plató. El juicio estético se estrella contra la realidad médica.

Por qué Marisa ha tenido que tapar su rostro en antena

El lado izquierdo es el más castigado por la miastenia gravis cuando le dan los brotes, y en más de una ocasión los realizadores de ‘Fiesta’ han tenido que encuadrar solo el perfil derecho para que la audiencia no notara la deformidad. No es algo que se improvisara: Marisa y el equipo llevaban años gestionando esta realidad sin hacer ruido.

La periodista ha sido muy clara al reivindicar que esos «pequeños retoques» a los que se somete de vez en cuando son para igualar la expresión de ambos lados de la cara, no por capricho estético. Y ha soltado una frase que resume su actitud: «Me fastidia tener que hablar de una cosa que no es que sea privada, es que es íntima».

En cuanto a la ex amiga que desató todo este revuelo, Marisa la ha despachado con elegancia: «Es terrible hacer prejuicios en general de la gente», y ha dejado claro que está en un momento vital en el que prioriza lo importante. Su confesión no iba para dar carnaza a la prensa rosa, sino para frenar el ataque superficial que estaba recibiendo.

Cuando la tele se convierte en un diván: el precedente de las confesiones médicas en plató

No es la primera vez que un colaborador de televisión se ve obligado a revelar una condición médica en directo para defenderse de críticas estéticas. Casos como el de María Teresa Campos, que habló abiertamente de su cáncer, o el de Belén Esteban y sus problemas de salud, sentaron precedente, pero aquí el tono es más íntimo y menos victimista. Marisa no ha buscado compasión; ha querido dejar claro que su cara es suya y que sus «deformidades» tienen una explicación científica, no quirúrgica.

La tele del corazón a veces se convierte en un confesionario improvisado, y esta vez ha funcionado. La audiencia, que tanto critica los retoques estéticos, se ha encontrado con una realidad médica que pone los puntos sobre las íes. Quizás, después de esto, a más de uno se le quiten las ganas de opinar sobre el físico ajeno. O igual no. Esto es Telecinco.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 7/10. No hay traición amorosa, pero la confesión íntima forzada por un ataque externo tiene su miga.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Marisa Martín-Blázquez gana credibilidad y el cariño del público; la ex amiga queda como la villana superficial de la historia.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Seguro que en ‘Fiesta’ amplían el tema con más testimonios y no me extrañaría que alguna revista del corazón le dedique portada en las próximas semanas.