Irene Rosales ha decidido responder sin rodeos a la polémica que ha marcado los últimos días. La colaboradora de televisión no solo ha defendido públicamente su participación en la comentada campaña publicitaria de Grefusa, sino que además ha revelado cuál es el destino que quiere dar al dinero obtenido con este trabajo.
1Irene Rosales llega a un acuerdo con Grefusa
Lejos de mostrarse arrepentida por la controversia generada, Irene Rosales se ha mostrado firme, reivindicando su derecho a trabajar y dejando claro que atraviesa una etapa en la que su prioridad absoluta es construir un futuro estable para ella.
La última campaña publicitaria protagonizada por Irene Rosales ha terminado convirtiéndose en uno de los temas más comentados de la actualidad social. Lo que inicialmente parecía una acción promocional más acabó desencadenando un auténtico terremoto mediático debido a su evidente referencia a Kiko Rivera, expareja de la colaboradora y padre de sus hijas.
El anuncio utilizaba un eslogan cargado de ironía que rápidamente generó reacciones de todo tipo. «Un mix con un mal kiko es un mal mix. Elige Grefusa mix, elige el mejor kiko», era la frase elegida para promocionar el producto. Una campaña que, desde el primer momento, muchos interpretaron como una clara alusión al hijo de Isabel Pantoja.
La repercusión fue inmediata. Las redes sociales comenzaron a comentar el anuncio y, poco después, Kiko Rivera decidió pronunciarse públicamente. El DJ publicó un mensaje en el que insinuaba que la popularidad actual de Irene estaba estrechamente relacionada con la relación sentimental que ambos mantuvieron durante años.
Sus palabras provocaron una enorme controversia. Sin embargo, lejos de optar por el silencio, Irene Rosales decidió responder y defenderse públicamente. Primero lo hizo a través de sus perfiles sociales y más tarde durante su intervención en El tiempo justo, espacio en el que colabora de manera habitual.
Durante su participación en el programa, la andaluza dejó clara una idea desde el primer momento: no se arrepiente absolutamente de nada. Para ella, la campaña representa simplemente un trabajo profesional que aceptó de forma consciente y meditada.
«Es trabajo y no me arrepiento de nada», explicó con contundencia. La colaboradora reconoció que la propuesta le sorprendió cuando llegó a sus manos, precisamente por la inevitable lectura que podía hacerse del mensaje publicitario.
«Cuando me lo propusieron dije: ‘Ostras'», confesó entre risas. Sin embargo, tras reflexionar sobre la oferta, entendió que se trataba de una oportunidad laboral legítima y que, en cualquier caso, la marca acabaría encontrando otra persona para protagonizar la campaña si ella la rechazaba.
Esa reflexión fue precisamente la que la llevó a aceptar el proyecto. Irene insistió en que el anuncio fue estudiado junto a su equipo y que siempre entendió la propuesta desde una perspectiva humorística.
«Es una publicidad y si te lo quieres tomar bien, bien; si no, es tu problema», aseguró durante su intervención televisiva. Una declaración que refleja la tranquilidad con la que afronta toda la polémica que ha surgido alrededor de la campaña.
Pero más allá de la controversia mediática, hubo una confesión que llamó especialmente la atención. Por primera vez, Irene explicó qué pretende hacer con el dinero obtenido gracias a este tipo de colaboraciones publicitarias.







